Los ministerios de Respeto a la Vida se descentralizan para estimular la participación parroquial

por Susan Moses

North Texas Catholic

1/6/2017

Un voluntario registra participantes durante la campaña local de 40 Días por la Vida que tuvo lugar en otoño de 2016. (Foto por Ben Torres/NTC)

FORT WORTH — “Pro-Vida no es un departamento aparte en la diócesis. Debería ser parte de cada departamento y cada parroquia”, dijo Michael Demma, director de Respeto a la Vida en la Diócesis de Fort Worth.

Por varios meses, los ministerios de esta oficina han sido revisados y muchos servicios han sido transferidos al cuidado de otros departamentos. Infundiendo la enseñanza Pro-Vida en toda la educación, enfocando la santidad de la vida a nivel parroquial, y cambiando la coordinación de algunos servicios, la diócesis espera fortalecer los corazones hacia la dignidad de toda vida humana.

 

Juventud y Educación

El año pasado, el liderazgo del programa Juventud por la Vida se transfirió a la oficina diocesana de la Pastoral Juvenil. Muchas actividades de Juventud por la Vida incluyen Retiro por la Vida, Marcha por la Vida—peregrinaje a Washington, D.C.—reuniones Pro-Vida en Austin, Entrenamiento Pro-Vida en el verano, y reuniones locales que promueven la castidad y la santidad de la vida.

“La juventud es el arma secreta en la batalla para proteger toda la vida. Hemos visto un incremento en la sensibilización de los jóvenes hacia cuestiones pro-vida, y un crecimiento importante en asociaciones pro-vida en la escuelas católicas. La cuestión del aborto está culturalmente dividida cerca de 50/50, pero la juventud es nuestra esperanza, una firme esperanza”, dijo Demma.

La educación en todos los niveles incluirá más enseñanza acerca de asuntos pro-vida, según Demma. “Para restaurar el fundamento de la dignidad de la vida humana, debemos empezar temprano en la catequesis de nuestros niños.  La dignidad debe estar firmemente establecida en cada modo de enseñanza que exponemos a nuestros niños, a nuestros jóvenes adultos y a nosotros mismos. Debemos reforzar el concepto de dignidad en nuestras escuelas católicas, en nuestra educación religiosa, en nuestros programas para jóvenes, en nuestra preparación matrimonial, y desde el púlpito”.

 

El proyecto Gabriel

El proyecto Gabriel ayuda a las mujeres en crisis de embarazo asignándoles un capacitado Ángel Gabriel, quien apoyará espiritual y emocionalmente a la mamá durante, y después, del embarazo, y la ayudará a encontrar recursos vitales para ella y el bebé.

De acuerdo a Demma, el proyecto Gabriel se alinea bien con el servicio de recursos de Caridades Católicas. A partir del 1º. de febrero, los Ángeles Gabriel servirán de enlace para que las madres y padres aprovechen los recursos médicos, económicos y materiales de Caridades Católicas. Los Ángeles continuarán acompañando a las mujeres con apoyo y amistad.

Angela Walters, coordinadora diocesana del Proyecto Gabriel, explicó que “Caridades Católicas ayuda a la Mamá Gabriel (cliente en crisis de embarazo) con recursos y manejo de su caso por largo tiempo, para que esta mamá vaya trabajando hacia su meta, y eventualmente, se haga cargo de su familia sin la ayuda de programas externos”.

Aproximadamente 25 parroquias tienen Ángeles Gabriel, y 12 parroquias tienen coordinadores parroquiales para este proyecto. Walters dijo, “Día a día hacemos crecer el ministerio al recibir más y más madres que llegan enviadas por los hospitales, de los centros de recursos para embarazadas, o porque alguien les habló de este Proyecto. Como más mamás vienen a nosotros, más ángeles capacitados necesitamos.”

Demma planea que cada parroquia tenga un coordinador del Proyecto Gabriel y que cada deanato tenga una Casa Gabriel para almacenar artículos para bebé y espacio para juntas y clases de crianza.

 

Otros Ministerios Pro-Vida

No tendremos más el Banquete Pro-vida del Obispo, ya que la oficina de Respeto a la Vida determinó que, aunque promueve camaradería, no es un modo efectivo de ayudar a los individuos en crisis de embarazo. “Tenemos otros eventos que afirman a la comunidad pro-vida e incluyen a la familia, como la Misa anual de Respeto a la Vida, Cadenas de Vida, el Rosario la tarde del Viernes Santo, y 40 Días por la Vida”, explicó Demma.

La oficina de Respeto a la Vida continuará su apoyo a los Ministerios de Raquel, que ofrecen retiros que promueven sanación después del aborto. Además, como el suicidio asistido por médicos es ahora legal en seis estados, la oficina de Respeto a la Vida planea dedicar algunos recursos a los asuntos del final de la vida.

Según Demma, casi un tercio de las parroquias de la diócesis cuentan actualmente con un comité de Respeto a la Vida. Él planea trabajar con los párrocos y feligreses para establecer estos comités en cada iglesia.

“Respeto a la Vida es un ministerio grande y necesario, pero necesita más que los tres que estamos en la oficina”, dijo Demma. “Estamos haciendo estos cambios para fortalecer el programa y hacer que las parroquias se enfoquen en la cultura de la vida”.

FORT WORTH — “Pro-Vida no es un departamento aparte en la diócesis. Debería ser parte de cada departamento y cada parroquia”, dijo Michael Demma, director de Respeto a la Vida en la Diócesis de Fort Worth.

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