Obispo Michael Olson y cientos de feligreses honran a Nuestra Señora de Guadalupe

por Susan Moses

North Texas Catholic

12/30/2016

Matachines bailan durante una procesión especial para Nuestra Señora de Guadalupe. (Foto NTC / Adrean Indolos)

¿“No estoy yo aquí, que soy tu madre”?

Casi 500 años después de que Nuestra Señora de Guadalupe se apareció a San Juan Diego, su pregunta aún resuena. El 12 de diciembre, en la parroquia del Inmaculado Corazón de María en Fort Worth, cientos contestaron, “Sí, Tú estás aquí”. Los feligreses se empezaron a reunir a las 3:00 a.m. el día de la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe para mostrar su honor y amor a la Virgen María.

“Ésta es una de las más grandes celebraciones del año”, explicó Marcos Ortiz, un feligrés, que desde que era niño, ha asistido antes del alba a las festividades. “Nuestra Señora de Guadalupe llevó la fe católica a México, por eso la honramos y la amamos hoy, y todos los días”.

En el transcurso de pocos años, después de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego en 1531, cerca de 8 millones de Aztecas se convirtieron al catolicismo. 

Las iglesias por toda la diócesis y a través de los E. U. y México celebran su fiesta, el 12 de diciembre, con procesiones y liturgias especiales.

En el Inmaculado Corazón de María, el obscuro y quieto exterior fue conquistado por la vibrante decoración y la alegre música del interior. Montones de ramos florales de brillantes colores rodeaban el estandarte, de 25 pies, de Nuestra Señora de Guadalupe en el santuario, y muchas más flores adornaban los lados de una estatua de “La Morenita” en el vestíbulo. 

La congregación cantaba y aplaudía junto con las bandas de música y los mariachis. Frecuentes gritos de “Viva Nuestra Señora de Guadalupe!  Viva Cristo Rey!” se escuchaban por toda la iglesia.

Después de más de una hora de cantos, el Obispo Michael Olson se unió a los fieles para una Misa antes del amanecer. Los Matachines, con su brillante vestuario con conchas, lentejuelas, y plumas, empezaron la liturgia con el fuerte sonido de un gran caracol, seguido por un enérgico  toque de tambores. Al ritmo de sus maracas y de los cascabeles en sus tobillos, los danzantes brincaban y se movían por los pasillos de la iglesia. Sus costumbres y danzas incorporan simbolismos Mexicanos, Aztecas, y Americanos.

En el Evangelio de la fiesta del día, del primer capítulo de San Lucas, María, embarazada, visita a su prima Isabel. Juan el Bautista, en el vientre de Isabel, salta de gozo. En su homilía, el Obispo Olson comparó esa visita a las visitas de María a San Juan Diego.

“Años más tarde, San Juan Diego también es visitado por la Virgen María que lleva a Cristo en su vientre. María, llevando a Jesús en su vientre, viene de nuevo a servir y a traer consuelo a Juan Diego. Ella hace eso, en parte, apareciendo como una indígena, con la tez del mismo color que Juan Diego y su familia.

“Ella le dice que es su madre. Juan Diego salta de gozo y, en vez de su miedo, recibe consuelo porque la salvación y la redención llegan a él y a las Américas”, dijo el obispo.

Al escoger aparecerse a San Juan Diego, un campesino indígena de 57 años, sin riquezas ni influencias, Nuestra Señora de Guadalupe demuestra que es una madre para todos.

Ortiz explicó, “Ella elige a Juan Diego, un hombre sencillo. Eso nos muestra que no importa quiénes somos, qué edad tenemos, o de qué color es nuestra piel, ella es nuestra madre”.

Según el Obispo Olson, Nuestra Señora de Guadalupe aún nos llama a la conversión.

“Juan el Bautista, Juan Diego, y todos nosotros, hemos saltado de gozo a la llegada de Jesús con María.

“Juan el Bautista, Juan Diego, y todos nosotros pasamos de recibir esta buena noticia a aceptar nuestra vocación de hablar proféticamente.…Nosotros, que hemos recibido esta buena nueva, somos también llamados a ser profetas y declarar la llegada de Cristo en las personas de los pobres, en las personas de los inmigrantes, en las personas de los refugiados, y en la persona del niño por nacer”. 

¿“No estoy yo aquí, que soy tu madre”? Casi 500 años después de que Nuestra Señora de Guadalupe se apareció a San Juan Diego, su pregunta aún resuena.

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