‘Confíen en el Espíritu Santo’ Consejo del Santo Padre para los nuevos obispos

Por Obispo Michael Olson

10/24/2014

El Obispo Michael Olson saluda el Papa Francisco durante una asamblea de los 140 nuevos obispos nombrados durante el año. (Copyright © 2014 Servizio Fotografico de “L’O.R.” 00120 CITTA DEL VATICANO Tel. 0669 884 797 – Fax 0669 884 998 E-mail:photo@ossrom.va)

“Confíen en el Espíritu Santo, sean ustedes mismos y resistan la tentación de cambiar a su pueblo — pero acompáñenlos en su camino de conversión”. Esto es lo que más recuerdo de las palabras que el Papa Francisco me dirigió a mí y a otros 139 obispos ordenados e instalados este año pasado. El tiempo que pasé en Roma, más que una vacación, tuvo el carácter de un retiro con mis compañeros obispos. Los nueve días incluyeron conferencias, tiempo para orar juntos, Misa concelebrada en la tumba de San Pedro, y la audiencia con el Papa Francisco.

La oportunidad de ser recibido por el Santo Padre junto con obispos de todo el mundo, a quienes acababa de conocer en este retiro, me ofreció la experiencia de que éste de verdad es un “mundo pequeño”, y la Iglesia, aún más pequeña. Fue un verdadero gusto para mí escuchar y compartir historias con obispos que se están adaptando al cambio de ministerio que estamos experimentando. Cada uno de nosotros llevamos en nuestras oraciones, pensamientos e intenciones a la gente de nuestras respectivas diócesis.

La substancia de estas palabras de ánimo y consejo que nos dirigió el Papa Francisco reflejaron mucho del carácter del Papa cuando pasó tiempo con cada uno. “Confíen en el Espíritu Santo”. El Santo Padre es un hombre que verdaderamente confía en el Espíritu Santo en todo lo que dice y hace en servicio de la Iglesia. Esto se nota especialmente en su hermoso don de alegría que compartió conmigo y mis hermanos obispos cuando tomó el tiempo para recibir a cada uno de los 140, presentes para la audiencia.

“Sean ustedes mismos”. El Papa tiene el aire de seguridad propio de la honestidad de un hombre auténticamente humilde. Él es absolutamente él mismo — el confiadamente amado discípulo de Jesús. Cuando hablé directamente con el Papa, le compartí que toda la gente de la Diócesis de Fort Worth — católicos, protestantes, judíos, gente de todas las creencias, y hasta la gente sin religión alguna — lo ama y reza por él. Sonrió y me pidió que les diera las gracias y la promesa de sus oraciones.

“Acompañen a la gente en su camino de conversión”. Le pedí al Santo Padre que por favor rezara por vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa en la Diócesis de Fort Worth. Sonrió y prometió que lo haría, y añadió, “Confía en el Espíritu Santo y proclama el Evangelio — el Evangelio COMPLETO — y las vocaciones vendrán”. Por eso, así como llevé a cada uno de ustedes en mis oraciones al peregrinar a la Santa Sede, así les traigo a mi regreso este mensaje del Santo Padre. Seamos todos compañeros en este camino de conversión y resistamos la tentación de proclamar nada que no sea el Evangelio completo que hemos recibido de Cristo, para que muchos puedan oír a Cristo mismo llamando a cada uno de ellos por su nombre.

“Confíen en el Espíritu Santo, sean ustedes mismos y resistan la tentación de cambiar a su pueblo — pero acompáñenlos en su camino de conversión”. Esto es lo que más recuerdo de las palabras que el Papa Francisco me dirigió a mí y a otros 139 obispos ordenados e instalados este año pasado. El tiempo que pasé en Roma, más que una vacación, tuvo el carácter de un retiro con mis compañeros obispos. Los nueve días incluyeron conferencias, tiempo para orar juntos, Misa concelebrada en la tumba de San Pedro, y la audiencia con el Papa Francisco.

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