La Santa Madre Iglesia siempre incluye a sus hijos

Monseñor Michael Olson

Obispo de la Diócesis de Fort Worth

North Texas Catholic

10/23/2015

La razón principal para la jornada del Papa Francisco a los Estados Unidos era participar y hablar en el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. “La Familia” no fue solamente el tema de su discurso a esa asamblea, más bien es la metáfora que infundió su enfoque total durante el tiempo que pasó con nosotros.

Mientras escuchaba con otros obispos, y entre otros hombres y mujeres, las palabras del Papa de aliento y llamado a la conversión, se me ocurrió que él presenta nuestra vida como Iglesia como ser miembros en una familia, en la familia de Dios para ser más precisos. 
El Papa Francisco frecuentemente habla de la Iglesia en su papel de Madre, la santa Madre Iglesia, que ama a sus hijos y no los excluye de su vida. La Iglesia, como madre nuestra, incluye a todos sus hijos sin abandonar su responsabilidad de enseñarles amorosamente toda la verdad revelada por Cristo. Como una madre, la Iglesia nunca excluye a sus hijos, aun cuando no puede disculpar su comportamiento rebelde que, al mismo tiempo, niega el Evangelio y perjudica la naturaleza humana. El Papa especialmente demostró este punto cuando habló a los presos—sus hermanos—recordándoles que su confinamiento no significa exclusión. En otras palabras, estos hombres—nuestros hermanos—rinden cuentas a la justicia al estar confinados, con todo, ellos tienen la responsabilidad de trabajar hacia su rehabilitación, y a usar bien su tiempo en reclusión para el bien de su prójimo en la sociedad.  Ellos no pierden su dignidad humana ni dejan de ser miembros de la familia.

Como una madre, la Iglesia siempre incluye a sus hijos, que son sus hijos por el bautismo. La imagen usada por el Papa es la de un diálogo, esto es, una conversación respetuosa entre una madre y sus hijos; es una conversación que incluye a la gente aun si sus ideas no pueden ser incluidas por ser opuestas a la dignidad humana o a la plenitud del Evangelio. No es el diálogo de activistas que lo emplean deshonestamente para servir sus propios intereses.

El Papa Francisco, el Santo Padre, animó a nosotros, los obispos, a ser padres para nuestros sacerdotes y para nuestra gente—evitar la tentación de ser burócratas en lugar de ser padres. Los padres son, primero, miembros de una familia, ellos protegen a sus hijos; los acompañan y los guían a una libertad auténtica al vivir como contribuyentes al bien común; los padres aman a sus hijos y nunca les hablan con violencia aun cuando debidamente los reprendan y los animen a llevar una buena vida por el bien de toda la familia.

El Papa, especialmente, demostró este punto cuando nos habló a nosotros los obispos—sus hermanos—recordándonos que debemos orar a Cristo por nuestro pueblo, para que cuando Él nos pregunte “dónde está mi hermana, y mi hermano y mi madre” cada uno de nosotros pueda responder, “Aquí están. Te los regreso a Ti que me los encomendaste primero”.

Papa Francisco da una señal de bendición al final del festival de las familias en Filadelfia el 26 de septiembre. (CNS foto / Bob Roller)

Al corazón del llamado que nos hace Cristo a la conversión, está el volvernos verdaderamente  miembros de su familia, como la Iglesia. Es una conversión que requiere que nos esforcemos a vivir nuestro llamado bautismal, a pesar del desorden por la fragmentación de la vida familiar que aflige a cada uno de nosotros. Entender la Iglesia como si fuera una familia, como el Papa Francisco la entiende, requiere que aceptemos nuestra membresía bautismal y sacramental en esa familia, con sus correspondientes responsabilidades de servicio, especialmente a los pobres y a quienes nadie oye. Requiere que no veamos la Iglesia como un fragmento más con el que construimos nuestra propia ideología interior que nos lleva a una polarización egoísta. 

La razón principal para la jornada del Papa Francisco a los Estados Unidos era participar y hablar en el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. “La Familia” no fue solamente el tema de su discurso a esa asamblea, más bien es la metáfora que infundió su enfoque total durante el tiempo que pasó con nosotros.

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