El Conocimiento Empoder

Por Mary Lou Seewoester

North Texas Catholic

8/30/2019

 

Cuando enseñamos algunas de las destrezas típicas de la infancia, como montar en bicicleta o cruzar la calle, le brindamos a nuestros niños el adiestramiento y las herramientas para hacerlo de manera segura. Le damos un casco protector para montar en bicicleta y practicamos con ellos cómo mirar a ambos lados antes de cruzar una calle. Queremos que ellos conozcan los posibles peligros sin causarles un temor indebido.

Se aplican los mismos principios cuando enseñamos a nuestros niños a que estén seguros ante alguien que pueda hacerles daño o que los haga sentir incómodos en la escuela, la parroquia e incluso en la Internet, declaró Richard Mathews, el Director de Ambiente Seguro de la diócesis.    

La Diócesis de Fort Worth implementará en este otoño un nuevo programa para asistir a los padres, maestros, catequistas y ministros de la pastoral juvenil a enseñar a los niños de manera eficaz a reconocer los posibles peligros que pueden enfrentar y a cómo protegerse de los mismos. 

“Garantizar la seguridad de los niños es un gran reto y va más allá más del conocimiento, la capacitación, la educación y el adiestramiento de los adultos”, explicó Mathews. 
“Para lograr esto el programa Empowering God’s Children® (EGC, por siglas en inglés) ofrece un acercamiento diferente del programa que la diócesis utilizaba anteriormente”, agregó. 

“Se trata realmente de un programa de seguridad”, dijo Mathews. “La clave es asegurarse de que nuestros niños entienden que hay ciertos riesgos en el mundo. Este programa, en particular para los niños más pequeños, se enfoca en la enseñanza de varios principios básicos, pautas fáciles y normas simples que ellos pueden utilizar como herramientas para protegerse a sí mismos”.

“Nuestro propósito es que ellos estén conscientes y alertos — pero sin estar temerosos de todo el mundo”, añadió. “No queremos generar ese temor”.   

Mathews explicó que el nuevo programa Empowering God’s Children® se realiza en colaboración con los padres y comienza con el consentimiento de ellos.   

“La Iglesia ha declarado siempre que los padres tienen el deber y el derecho de ser los primeros y principales educadores de sus hijos”, comentó Mathews. “Nosotros complementamos esa tarea”.  

Mathews desea dejar saber a los padres que el mensaje y los materiales de este programa son apropiados para la edad de cada grupo. “No vamos a utilizar un lenguaje o principios de enseñanza para los niños de kindergarten que no sean adecuados para su edad y desarrollo”.  

Dijo que el enfoque del programa se refleja en su nombre porque está capacitando a los niños a ser conscientes, a decir “No” cuando se encuentren en situaciones incómodas y acudir enseguida a un adulto de confianza para contarles.
“Los niños necesitan saber también que pueden confiar en su propio sentido de lo que se siente bien y con lo que se sienten cómodos o no. Y si no se sienten cómodos con algo que se dijo, de la forma en que lo tocaron o un entorno en particular, deben decir ‘No’ y luego hablar abiertamente sobre ello con un adulto de confianza”.

Mathews dijo que gran parte del currículo del nuevo programa Empowering God’s Children® es hablar a los niños sobre el espacio personal y los límites personales. Prosiguió a explicar que los límites personales cambian con el tiempo según los niños crecen y se desarrollan. Por eso, la conversación con los niños de escuela secundaria será completamente diferente a la que se realizará con los niños de escuela primaria.  

Mathews recalca que el programa no trata de impartir una educación sexual a los niños ni es tampoco otra versión del Programa de Ambiente Seguro para Adultos, que se requiere para todo el personal y los voluntarios de la diócesis.     
“Si uno de los padres ha visto el programa para los adultos, tal vez les preocupe que el nuevo programa sea demasiado impactante, aterrador o demasiado fuerte para un niño. No se trata del mismo programa. El nuevo programa es uno diseñado específicamente para los niños y es apropiado para cada edad”. 

Si los padres no se sienten cómodos con que sus hijos participen en el programa Empowering God’s Children®, pueden optar por no participar y se le pueden enviar los materiales para enseñar a sus hijos en su hogar.

“Honramos y respetamos esa decisión, ya que los padres conocen a sus hijos mejor que nosotros”, dijo.
El plan de estudios, que también está disponible en español, se divide en cuatro grupos según la edad: K-2, 3-5, 6-8 y 9-12 grados. Aunque el mismo concepto se enseña todos los años, los estudiantes reciben cada año lecciones y actividades completamente nuevas y diferentes. 

“En el programa anterior… los estudiantes veían la misma cosa por tres años corridos y tanto los estudiantes como los adultos, se cansaban de lo mismo”, señaló Mathews. 

Mathews también dijo que el nuevo programa será fácil de implementar porque los planes de las lecciones son detallados, específicos e incluyen videos de 5 a 11 minutos que presentan cada tema de una manera no amenazante.

Los líderes de la lección e incluso los padres podrían a veces no estar seguros de cómo presentar un tema delicado, por lo que los videos sirven como un rompehielos para ayudar a comenzar la discusión, los ejercicios y las actividades.

Una descripción general de toda la información del programa y el contenido de la instrucción están disponibles para que los padres  “puedan conocerlo, sentirse cómodos con el programa e involucrar a sus hijos en la conversación”, agregó Mathews.

Para obtener más información sobre el programa Empowering God’s Children®, visite fwdioc.org/safe-environment.

 

Cuando enseñamos algunas de las destrezas típicas de la infancia, como montar en bicicleta o cruzar la calle, le brindamos a nuestros niños el adiestramiento y las herramientas para hacerlo de manera segura.

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