Evitando la Trampa Pornográfica

Por Richard Mathews

North Texas Catholic

4/30/2019

 

El Programa de Ambiente Seguro de la Diócesis de Fort Worth se centra en proteger a los niños y las personas vulnerables del abuso sexual. Un medio para lograrlo es el programa Protecting God’s Children®, que acrecienta el conocimiento y conciencia sobre los depredadores adultos que interactúan con los niños en línea para manipularlos, prepararlos y, en última instancia, victimizarlos a través de la explotación sexual o del abuso sexual.

Sabemos que los depredadores sexuales a menudo intentan acicalar a los niños mostrándoles pornografía, para así insensibilizarlos. Esta exposición a la pornografía no sólo proviene de los depredadores adultos. Otra fuente de pornografía, mucho más común, por la cual una mayor cantidad de niños están expuestos a la pornografía “adulta”, y que mayormente es “pornografía hardcore”, es el Internet.

Las estadísticas recientes indican que el 90 por ciento de los hombres jóvenes y el 60 por ciento de las mujeres jóvenes ya han estado expuestos a la pornografía (gran parte de ésta implica violencia e imágenes abiertamente explícitas) a sus 18 años. De ese 90 por ciento, la edad promedio de exposición a la pornografía es entre los 8 y 11 años. Según varias fuentes, el 80 por ciento de esta exposición a la pornografía, que no siempre es voluntaria, ocurre en la seguridad percibida de sus mismos hogares.

El impacto que ver pornografía tiene en los niños es significativo y muy perjudicial para su desarrollo. Puede llevar a la adicción sexual, a los embarazos no planificados, al aumento del riesgo de ser víctimas o perpetradores de violencia sexual, a una devaluación de la vida humana y a que traten a los demás como objetos. 
 

¿CÓMO LO PUEDE SABER UN PADRE O UNA MADRE?
Según ProtectYoungMinds.org, los padres a menudo pasan por alto las siguientes señales de que un niño o una niña puede estar viendo pornografía:

  1. Pasar mucho tiempo en línea, especialmente por la noche y, sobre todo, “después de acostarse”.
  2. Cambiar rápidamente la pantalla cuando el padre o la madre entra en la habitación.
  3. Cambiar repentinamente la manera de comportarse, en particular, comenzar a utilizar lenguaje vulgar y degradante hacia el sexo opuesto o el acto sexual.

¿QUÉ DEBE HACER EL PADRE O LA MADRE? 
No tenga miedo de acercarse por detrás a su hijo(a) para ver lo que está viendo en la pantalla.
Use filtros y/o monitores en todos los dispositivos electrónicos que los niños podrían usar para acceder al Internet.
Hable con sus hijos acerca del gran daño que hace la pornografía a las personas a cualquier edad.

¿CÓMO PUEDO HABLAR CON MI HIJO O HIJA?
BreakTheCycle.org recomienda que los padres dialoguen con sus hijos y se escuchen mutuamente, de manera tal, que no implique dictar juicio ni echar culpas. Reconozca que el tema es difícil, pero que es necesario discutirlo y que la pornografía no es representativa del verdadero amor y las relaciones saludables.

Victor B. Cline afirmó en su artículo titulado, “Los efectos de la pornografía en los adultos y los niños”, que las personas se ven afectadas por lo que ven. El psicólogo clínico con licencia ha observado que la mayoría de las “desviaciones sexuales son conductas aprendidas, por lo general, a través de un condicionamiento involuntario o accidental”.

El conocimiento, la vigilancia y la acción son necesarios; particularmente, para los padres, ya que la mayoría de las adicciones sexuales y pornográficas comienzan en la niñez media o la adolescencia.

El Programa de Ambiente Seguro de la Diócesis de Fort Worth se centra en proteger a los niños y las personas vulnerables del abuso sexual. Un medio para lograrlo es el programa Protecting God’s Children®, que acrecienta el conocimiento y conciencia sobre los depredadores adultos que interactúan con los niños en línea para manipularlos, prepararlos y, en última instancia, victimizarlos a través de la explotación sexual o del abuso sexual.

Published