Apoyando a la Comunidad

by Sandra Engelland

North Texas Catholic

12/18/2018

Luis Hernandez, un agente de campo para los Caballeros de Colon de Fort Worth, en la Parroquia de Nuestra Senora de Guadalupe en Fort Worth, 18 de noviembre de 2018. (NTC/Ben Torres)


Guillermo “Willie” Muñoz no exagera cuando dice que los Caballeros de Colón “cambiaron mi vida por completo”.
Pensó por primera vez unirse a los Caballeros de Colón hace unos diez años cuando asistió a una Misa especial en la Parroquia de San Francisco de Asís en Grapevine y vio a los Caballeros con sus capas, capuchas y espadas. Muñoz preguntó cómo podía unirse a ellos y poco después se hizo miembro.
En ese momento, tenía un trabajo que le requería trabajar muchos fines de semana, por lo que no asistía a Misa cada semana. Debido a que uno de los requisitos para estar en los Caballeros es ser un católico practicante fiel, comenzó a ir a Misa todas las semanas.
Entonces, sus prioridades comenzaron a cambiar. Muñoz consiguió otro trabajo. Cuanto más se involucraba en la Iglesia y en los Caballeros, más crecía su fe.
Llegó a ser ministro de la Eucaristía y catequista. Actualmente está pasando por el largo proceso de confirmación en la Parroquia de San Miguel en Bedford para convertirse en diácono.
“Me queda un año y medio y todo comenzó con los Caballeros”, dijo Muñoz.
Al igual que Muñoz, Luis Hernández tuvo que cambiar sus prioridades para ser activo en la Iglesia al unirse a los Caballeros de Colón hace casi 20 años.
Cuando fue invitado por primera vez a unirse a los Caballeros, Hernández trabajaba en una tienda y tenía un horario que le impedía asistir a Misa y a las reuniones del consejo.
Hernández cambió de trabajo para tener libre los fines de semana y se unió a los Caballeros en el 1999. Muñoz se unió en el 2009. Ambos hombres se convirtieron en Caballeros de Cuarto Grado, el nivel más alto, y han desempeñado diversos cargos de liderazgo en sus consejos y distritos.
Cada grado de los Caballeros ilustra uno de sus principios. Cuando un hombre se une a la organización ha de demostrar la virtud de la caridad para obtener el primer grado. Los grados segundo y tercero demuestran la unidad y la fraternidad. El cuarto grado se enfoca en el patriotismo para fomentar un énfasis  externo en la Iglesia y en la comunidad.
A pesar de que Hernández creció en la Iglesia y había oído hablar de los Caballeros de Colón, él no conocía su misión.
“Sólo quería ser parte de algo”, dijo Hernández. “No sabía lo que hacían”.
Descubrió pronto que la caridad es la base de los Caballeros.
Los Caballeros están llamados a invertir su tiempo y sus recursos para ayudar a otros, ya sea para recaudar fondos para las necesidades existentes en las iglesias de la zona, para recolectar para los afectados por desastres naturales como el Huracán Harvey o para trabajar con las Olimpiadas Especiales y Hábitat para la Humanidad.

Guillermo Muñoz, miembro de los Caballeros de Colón por casi diez ,
en la Parroquia de San Miguel en Bedford
.
(NTC/ Juan Guajardo)

LA UNIDAD CON DIVERSIDAD
Los Caballeros de Colón viven las virtudes de la fraternidad y la unidad a través del acercamiento a la comunidad hispana.
El Caballero Supremo Carl A. Anderson, líder de la organización, habló sobre la unidad en un panel durante el V Encuentro Nacional de Ministerio Hispano celebrado el 21 de septiembre en Grapevine.
“Creo que una de las misiones del Encuentro es decirles a los otros católicos de nuestro país que los católicos hispanos tienen muchos dones que ofrecer”, dijo Anderson. “Y así, los Caballeros de Colón quieren ser los líderes que dicen: hay que abrir las puertas de nuestras parroquias, abrir las puertas de nuestras organizaciones e instituciones católicas y permitir que los católicos hispanos hagan este gran regalo a la comunidad”.
Anderson dijo que el primer consejo de habla hispana comenzó en Los Ángeles en el 1927 y la organización tiene actualmente cientos de consejos de habla hispana y miles de miembros hispanos.
Cuando Anderson se convirtió en Caballero Supremo en el 2000, eligió a Nuestra Señora de Guadalupe como patrona de la organización. Cada rosario de los Caballeros de Colón tiene la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.
Hernández dijo que los Caballeros rezan el Rosario antes de casi todas las reuniones.
Muñoz dijo: “Al tener a Nuestra Señora de Guadalupe demostramos el apoyo a los hispanos y a la diversidad cultural”.
Hernández dijo que los Caballeros de Colón tendrán en enero el primer equipo hispanohablante con grado de la Diócesis para admitir a nuevos miembros.

CONVERTIRSE EN UN MEJOR HOMBRE
Mientras que la organización continúa tratando de servir de nuevas maneras, el grupo continúa enfocándose en ayudar a las viudas y los huérfanos.
Los Caballeros de Colón fueron fundados en 1882 en New Haven, Connecticut, por el Padre Michael J. McGivney con un grupo de 20 hombres para atender a las familias de los miembros fallecidos.
Hernández dijo: “Fue un momento en que había tanto sentimiento anticatólico que era difícil encontrar trabajo. El trabajo que conseguían era por lo general de baja categoría y peligroso, y se enfrentaban a menudo con accidentes y enfermedades”.
Como no existían programas sociales nacionales en ese momento, muchas  familias católicas a menudo se convertían en indigentes cuando el padre moría.
Los Caballeros de Colón todavía ofrecen seguros de vida, anualidades vitalicias, seguros de cuidado a largo plazo y seguros por discapacidad. Hernández es ahora un agente de campo para la Agencia de Fort Worth de los Caballeros de Colón.
Mientras que la caridad es el corazón de la organización, la fraternidad es su alma.
Muñoz dijo: “Todo lo que hacemos es labor caritativa para ayudar en todo el mundo. Al hacer eso, construimos la fraternidad”.
 Hernández aprecia el enfoque de la organización en las familias mientras cría a sus tres hijos.
Tanto Muñoz como Hernández tienen hijos que, como adultos jóvenes, se unieron a los Caballeros de Colón.
Hernández agregó: “Si quieres convertirte en un mejor esposo, un mejor padre y un mejor católico, ésta es una gran organización que te ayudará a serlo”.

Guillermo “Willie” Muñoz no exagera cuando dice que los Caballeros de Colón “cambiaron mi vida por completo”. Pensó por primera vez unirse a los Caballeros de Colón hace unos diez años cuando asistió a una Misa especial en la Parroquia de San Francisco de Asís en Grapevine y vio a los Caballeros con sus capas, capuchas y espadas. Muñoz preguntó cómo podía unirse a ellos y poco después se hizo miembro.

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