El Pastor Siervo

Por Juan Guajardo

North Texas Catholic

3/1/2019

El Obispo Michael Olson saluda a los estudiantes después de una Misa especial del viernes por la mañana en Cristo Rey Forth Worth escuela secundaria en la Parroquia de Nuestra Madre de la Misericordia, 10 de agosto, 2018. (NTC/Jayme Donahue)


Muchos de nosotros ya conocemos bien la historia. Pero el Obispo Michael Olson recuerda hasta el más mínimo detalle.
Hace cinco años, el entonces Monseñor Olson entró en su oficina de la Universidad de Dallas. Notó que habían dejado un mensaje de voz y descolgó el teléfono para escucharlo. Era un mensaje del Nuncio Apostólico en los EE. UU., alguien que jamás lo había llamado antes.

Al cabo de varios minutos y profunda oración, la vida de Monseñor Olson cambió para siempre. El Nuncio le había comunicado la noticia de que el Papa Francisco había designado al Rector del Seminario como el nuevo Obispo de la Diócesis de Fort Worth.

En las semanas previas a su instalación, celebrada el 29 de enero del 2014, el Obispo Olson hizo lo que sigue haciendo hoy día cuando se enfrenta a las grandes decisiones, los desafíos u oportunidades: orar para buscar la voluntad de Nuestro Santísimo Señor.

“Tomé mucho tiempo visitando diferentes iglesias, en su mayoría iglesias de esta diócesis, y oré mucho. Pedí que el Señor me diera la sabiduría, paciencia, comprensión y fortaleza para hacer lo que Él me pedía por el bien del pueblo de Dios aquí”.

Han pasado cinco años muy rápido, tiempo durante el cual el Obispo Olson ha visitado a cada parroquia y escuela (a menudo, más de una vez). Se ha reunido con los líderes, comités y expertos, dando prioridad a estar cerca de su rebaño. Como pastor y siguiendo la exhortación del Papa Francisco, ha querido “vivir con el olor de sus ovejas”. 

Sin duda, éstos han sido años de transición y renovación en la Diócesis. El Obispo ha encabezado y supervisado el ímpetu, el crecimiento y los cambios necesarios para servir a una población católica en constante crecimiento, y que cada día es más diversa, en más de 28 condados, 90 parroquias y una misión.

Al celebrarse los cinco años de episcopado del Obispo Olson, deseamos resaltar el gran y variado desarrollo que ha ocurrido durante este tiempo.

LAS VOCACIONES 
El sello distintivo del programa de vocaciones diocesanas ha sido un enfoque concertado y determinado para fomentar una cultura de vocaciones.  

Para hacer esto realidad, el Obispo Olson nombró en el 2017 un equipo de enlaces vocacionales dedicados a la tarea de fomentar vocaciones, en lugar de un solo director de vocaciones, como en muchas otras diócesis del país. El Padre Jonathan Wallis, Director de Formación de los seminaristas de la Diócesis, llamó esta decisión revolucionaria.

Este acercamiento ha dado a los sacerdotes enlaces más tiempo para acompañar y guiar a los hombres que están discerniendo su vocación, de modo que, para el momento en que cada hombre esté listo para ingresar al seminario, cuente con una red de apoyo y amistades. Esto es muy útil en una diócesis que cubre 23,950 millas cuadradas.

Se han designado actualmente cinco sacerdotes para realizar esa tarea, incluido el Padre Wallis, quien ayuda a supervisar y guiar la formación de los seminaristas, al mismo tiempo que sirve como el Decano de Estudiantes de St. Joseph Seminary College en Covington, Louisiana. 

El enfoque ha puesto mayor énfasis en la formación, la oración y la enseñanza catequética de los hombres que disciernen su vocación.

Las recientes visitas de “Ven y ve” al Seminario de St. Joseph indican que el enfoque ha sido todo un éxito.

“Hemos tenido constantemente un gran número de hombres participantes”, comentó el Padre Wallis. “Hemos tenido a veces hasta más de 50 hombres discerniendo en estos eventos, lo que ha sido sin duda un gran éxito”.
 

El Obispo Michael Olson bendice los óleos durante la Misa Crismal en la Catedral de San Patricio en el 2018. (NTC/Jayme Donahue)

Durante los últimos dos años, el equipo ha estado muy ocupado y han auspiciado diversas oportunidades de discernimiento, como los Desayunos y Cenas de San Andrés (St. Andrew’s Breakfasts and Dinners), en los que jóvenes interesados en conocer sobre el sacerdocio asisten a Misa y luego comparten una comida y discusión acerca del discernimiento; visitas de seminaristas a las escuelas católicas; y las visitas “Ven y ve” dos veces al año al Seminario de Louisiana. El Padre Maurice Moon, capellán de Nolan Catholic High School, dará inicio en esta primavera a un retiro de fin de semana en el Seminario de St. Joseph, que le dará a los chicos de escuela intermedia la oportunidad de ver la vida en el seminario.

El Padre Wallis explicó que él y el Obispo Olson hacen hincapié a los hombres que disciernen desde el principio del proceso que “una vocación es realmente una llamada a servir. Es un llamado a priorizar nuestras vidas por Cristo, para servir a los demás y, por último, a nosotros mismos”.

En los pasados cinco años se han ordenado 12 hombres como sacerdotes diocesanos y se restableció el Programa de Formación del Diaconado Permanente. Dos clases de futuros diáconos se encuentran en formación, la primera clase se ordenará en el 2020 y la segunda, en el 2022. Una vez ordenados, estos nuevos diáconos serán un gran refuerzo para los 85 diáconos permanentes existentes en la Diócesis.

EL CRECIMIENTO Y DESARROLLO
Desde el 2014 hasta este año, la Diócesis ha visto un auge en el número de las personas autoidentificadas como católicos, de 720,000 a más de 1.1 millones. El Director de Bienes Raíces y Construcción, Steve Becht, señala como factores claves de este crecimiento una tendencia a la urbanización y a un mercado laboral cambiante. El crecimiento ha sido especialmente intenso en las regiones del norte y el noreste de la Diócesis.

“Es una verdadera oportunidad para evangelizarlos y hacer que vayan a la iglesia con regularidad”, dijo Becht.

La Diócesis, bajo la dirección del Obispo Olson, no ha vacilado en atender este crecimiento de manera rápida y eficiente.

“Básicamente, el obispo Olson expresó: “Vamos a hacerlo”. “Vamos a construir lo necesario y vamos a servir a la población y a nuestra misión, que es la salvación de las almas”, explicó Becht. Él reconoce que, para acomodar el crecimiento y la población, “hay una gran necesidad de seguir construyendo en la Diócesis”.

Se pueden ver señales de este crecimiento por toda la Diócesis. En Denton, la Parroquia de San Juan Pablo II ha comenzado la construcción de una iglesia de 300 asientos que prestará servicios a una creciente población de estudiantes católicos en la Universidad de North Texas y Texas Woman’s University.

La Parroquia de San Marcos en el sur de Denton está casi terminando de pagar la construcción de su salón parroquial y comenzará la construcción de su iglesia formal.

Las parroquias de San Andrés en Fort Worth y de la Santa Cruz en The Colony se están expandiendo. La Parroquia de San Felipe el Apóstol ha adquirido propiedades para construir una iglesia que eventualmente tendrá capacidad para 1,800 personas. La Parroquia de Santo Tomás el Apóstol en el norte de Fort Worth terminó de construir su nueva iglesia en diciembre del 2016, con capacidad para más de 1,000 personas. Una de las dos parroquias nuevas establecidas durante el episcopado del Obispo Olson, la Parroquia de San Martín de Porres de Prosper, tiene una nueva área de 18,000 pies cuadrados de espacio en la que los feligreses se reunirán para celebrar la liturgia. La otra nueva parroquia, San Benito, celebra la forma extraordinaria de la Misa (en latín).

Ha habido rápido crecimiento, pero un crecimiento con estrategia y propósito. Con ese fin, la Diócesis ha consultado con expertos para la planificación y el crecimiento, como las empresas de Buxton Group y Meitler Consultants, para que le asistan en el proceso de determinar cuándo y dónde debería establecerse una nueva parroquia.

“Queremos asegurarnos de que no se excluya a ningún grupo debido a la ubicación de una parroquia, especialmente a los desfavorecidos económicamente”, dijo el Obispo Olson en una entrevista con North Texas Catholic en el 2014.

LA CORRESPONSABILIDAD 
Durante los últimos años se ha visto un aumento de un cinco por ciento en las contribuciones financieras semanales, dijo Renée Underwood, Directora Asociada de la Fundación de Avance de la Diócesis. Además, “apenas pasa una semana sin que yo trabaje con una o más personas nuevas que están haciendo provisiones para una escuela parroquial o la Diócesis en sus planes de sucesión”. Los esfuerzos de la Campaña Diocesana Anual continúan firmes, agregó.

Underwood ha notado un aumento en la generosidad de toda la Diócesis. Es imposible saber cuánto de eso se puede atribuir a las muchas innovaciones hechas por la Fundación de Avance. Sin embargo, ella compara sus esfuerzos con las “piedras pequeñas” que se lanzan en un cuerpo de agua “y crean un efecto de onda ... en fin, sólo Dios puede medir los efectos de onda inmensos que estamos teniendo”.

Una de esas “pequeñas piedras” ha sido la creación de un programa de Corresponsabilidad, dirigido por Diana Liska, que ayuda a las parroquias a crear una cultura de discipulado, agradecimiento y generosidad de talento, tiempo y tesoro. 

Otro factor ha sido la renovación de Bishop’s Guild, que se convirtió en St. John Paul II Shepherd’s Guild a partir de agosto del 2018. Los miembros del gremio ayudan a cubrir los costos de educación en que incurren los seminaristas durante sus siete a nueve años de formación a un costo promedio anual de $52,000. El cambio de nombre también trajo consigo un mayor énfasis y prioridad a la educación y la oración.

“El Obispo quiere que la gente entienda el camino de discernimiento que estos hombres están atravesando y que los acompañen en ese caminar con la oración y el conocimiento”, explicó Underwood.

Para mantenerse al día con las tendencias digitales actuales, la Fundación también ha desarrollado Text to Give, ha aumentado su presencia a través de las redes sociales y el correo electrónico, mientras que, por supuesto, sigue proporcionando apoyo e interacción cara a cara. Es una incorporación de las mejores prácticas.

“El Obispo Olson ha sido un verdadero campeón de nuevas ideas”, dijo Underwood. “Creo que se da cuenta de que, si bien tenemos una fe común, la tecnología nos permite servir mejor a la diversidad de personas en la Diócesis. Él ha sido un verdadero campeón al respecto”.

El Obispo Michael Olson visita la escuela católica de Todos los Santos en Fort Worth el 26 de enero para iniciar la semana de las escuelas católicas. (Foto NTC/Juan Guajardo)

LAS ESCUELAS CATÓLICAS 
Se han logrado numerosos triunfos en las escuelas católicas de la Diócesis en los pasados cinco años. 

Una de las principales prioridades es que las escuelas sean accesibles para todos, con respecto a los aspectos financieros, sociales y académicos, y esto ha impulsado muchos de los cambios, como la contratación de dos especialistas de aprendizaje a tiempo completo que brindan apoyo a los estudiantes de toda la Diócesis.

La escuela preparatoria Cristo Rey Fort Worth en Our Mother of Mercy abrió sus puertas a su primera clase de noveno grado en agosto del 2018, brindando una educación de excelencia que prepara para la universidad a muchos jóvenes desfavorecidos del área. En el lado norte de Fort Worth, la escuela católica de Todos los Santos ha ampliado su programa de lenguaje dual y más de la mitad de los 141 estudiantes de la escuela están aprendiendo en inglés y español. En el sur de Fort Worth, la escuela secundaria católica Cassata atiende a una tasa mayor de jóvenes desfavorecidos y hasta tiene actualmente una lista de espera. Hacia el lado este de Fort Worth, Nolan Catholic se encuentra en medio de una renovación de $40 millones que incluye seguridad mejorada para el plantel, una nueva entrada frontal, dos áreas de aprendizaje al aire libre, mejoras al auditorio y una nueva capilla con capacidad para 2,000 personas. La inscripción de estudiantes ha aumentado en muchas de las escuelas.

Desde que asumió su cargo como Superintendente de las Escuelas Católicas de la Diócesis en abril del 2015, Jennifer Pelletier ha hecho de la identidad católica una alta prioridad en el ámbito académico.

“La enseñanza y las discusiones dentro del aula están sucediendo con ese entendimiento del catolicismo”, dijo Pelletier. “No se trata meramente de hablar de historia, enseñar el inglés y las matemáticas, y luego ir a la clase de teología. La religión está infundida en toda la enseñanza y las cosas que se están haciendo en las escuelas. Los maestros están haciendo que esto suceda activa e intencionalmente”. 

Como parte del ímpetu del Obispo Olson, que comprende que los educadores católicos enseñen a los estudiantes a apreciar los “bienes trascendentales de la verdad, la belleza y la bondad”, Pelletier ha supervisado el impulso hacia la educación católica clásica, un enfoque que enfatiza lo básico: leer, pensar y hablar — habilidades a las que se le conoce como el Trivium Clásico que comprende la gramática, la lógica y la retórica.

Un elemento esencial de esta iniciativa es el Instituto de Formación de Maestros Nuevos de dos semanas que familiariza a los maestros con la filosofía de la educación clásica, sus marcas esenciales y los métodos de enseñanza. Asimismo, lo es un nuevo programa de catequesis desarrollado específicamente para los maestros por el Instituto St. Junipero Serra. Actualmente en su primer año, las clases ofrecidas los fines de semana y la certificación son un requisito para “todos, desde el conserje hasta el presidente de la escuela”, agregó Pelletier. 

La cultura de las vocaciones también se extiende a las escuelas, señaló Pelletier. Los estudiantes de las escuelas católicas diocesanas han disfrutado de las visitas y charlas de los seminaristas y del Obispo Olson.

“El objetivo es integrar la conversación sobre las vocaciones religiosas en nuestras escuelas católicas”, dijo Pelletier.

EL PROGRAMA DE AMBIENTE SEGURO
Al momento que comenzó el episcopado del Obispo Olson en la Diócesis de Fort Worth, el Programa de Ambiente Seguro diocesano ya llevaba más de 10 años.

El Programa de Ambiente Seguro requiere que cada miembro del clero, personal, miembros del coro, catequistas, maestros, seminaristas, ministros extraordinarios de la Santa Comunión, lectores, cantores, ujieres, directores, maestros de escuela, entrenadores, padres y voluntarios, así como el Obispo, sean capacitados para proteger a nuestros niños al aprender las señales para identificar el abuso sexual de menores.

En las auditorías anuales de nuestro Programa de Ambiente Seguro, la Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de los Estados Unidos ha señalado el excelente cumplimiento de la Diócesis.

Sin embargo, al Obispo Olson le preocupaba que la familiaridad generara complacencia, por lo que le encargó a la Oficina de Ambiente Seguro que mejorara el programa.

La Oficina de Ambiente Seguro implementó en julio del 2018 Protecting God´s Children®, un programa de capacitación más sólido con tres horas de capacitación en persona que se renueva cada dos años. Las verificaciones de antecedentes penales se hicieron aún más intensas y abarcadoras, al revisar las bases de datos nacionales que incluyen a las personas que han sido removidas de organizaciones que prestan servicios a los jóvenes y a los que se les han suspendido o revocado licencias profesionales.

La Diócesis de Fort Worth ha capacitado a casi 175 facilitadores que realizan sesiones de capacitación en todas las parroquias y escuelas de la Diócesis. Hasta la fecha, más de 34,000 adultos están al día en su entrenamiento de Ambiente Seguro.

LA CATEQUESIS Y EL MINISTERIO DE LAICOS
El ministerio laico y la catequesis siguen desarrollándose tras un período de transición.

En los primeros dos años del episcopado del Obispo Olson la pastoral juvenil fue renovada “con un mayor énfasis en la enseñanza, la evangelización y la catequesis”, dijo Marlon De La Torre, Director del Departamento de Catequesis y Evangelización de la Diócesis.

En el 2017 se creó el Instituto St. Junipero Serra para atender el llamado de los muchos fieles de la Diócesis que desean aprender más sobre su fe católica. Con sus diversos programas de estudio y temas de fe, el Instituto brinda a los adultos una comprensión integral de la doctrina católica y la historia de la Iglesia.

El Instituto St. Francis de Sales sigue siendo un recurso para capacitar a los catequistas para que sean testigos efectivos del Evangelio, ya que los familiariza con los conceptos catequéticos, el Catecismo de la Iglesia Católica, la planificación de las lecciones de clase y otros recursos.

“Las sesiones de formación para los directores de educación religiosa y directores de RICA han visto una mayor asistencia en todos los ámbitos”, agregó De La Torre, y la asociación con la Universidad Franciscana de Steubenville ha sido “una bendición”. A través de esta colaboración, la Diócesis recibe cursos adicionales en línea para los catequistas, brinda conferenciantes durante todo el año y trae eventos como la próxima Conferencia de Encuentro Familiar y la Conferencia de Jóvenes Lone Star de Steubenville.

De La Torre comentó que el Obispo Olson también “hizo hincapié en la necesidad de llevar la comunión y armonía a todos”, por lo que la catequesis está disponible en inglés y español.

Según el Director de Catequesis, el énfasis del Obispo Olson de fortalecer a la familia ha dado como resultado un enfoque de “modelo familiar” que se ha incorporado a la catequesis de los niños. Múltiples parroquias, grandes y pequeñas, han adoptado el modelo, que alienta la participación de los padres en la formación de la fe. Por lo general, los padres o tutores son invitados a la sala de clases de catequesis para ayudar a enseñar a sus hijos la lección de fe para ese mes. Los resultados han sido muy positivos hasta ahora. De La Torre predice que dentro de los próximos cinco años la mayoría de las parroquias habrá integrado el modelo familiar.

En septiembre del año pasado, la Diócesis auspició el V Encuentro Nacional de Ministerio Hispano/Latino, que reunió a más de 3,000 católicos hispanos en Grapevine. Más de 50 delegados locales y 800 voluntarios laicos participaron en el evento de cuatro días que atrajo a participantes de 159 diócesis del país.

De La Torre dijo además que la Diócesis está elaborando un renovado plan pastoral para el ministerio hispano, ya que el actual tiene más de 20 años.

Durante los cinco años que el Obispo Olson ha sido el pastor de la Diócesis de Fort Worth, el rebaño ha sido testigo de un crecimiento multifacético. No obstante, mientras que el Obispo ha manejado los muchos y variados asuntos de una diócesis de casi el tamaño geográfico de West Virginia, ha mantenido siempre la importancia de la unidad en toda la Diócesis.

El Obispo Olson expresó que su esperanza para la Diócesis y, por lo que ora constantemente, es que los católicos locales vean su identidad en Cristo “como miembros de toda la Diócesis y no sólo de su propia parroquia individual. . . Que seamos como Cristo desea — que seamos uno. Ésa es mi esperanza”.

Muchos de nosotros ya conocemos bien la historia. Pero el Obispo Michael Olson recuerda hasta el más mínimo detalle. Hace cinco años, el entonces Monseñor Olson entró en su oficina de la Universidad de Dallas. Notó que habían dejado un mensaje de voz y descolgó el teléfono para escucharlo. Era un mensaje del Nuncio Apostólico en los EE. UU., alguien que jamás lo había llamado antes.

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