Escuchando Sus Historias: En el corazón del debate de inmigración esta una persona humana y su viaje

por Susan Moses

North Texas Catholic

10/26/2017

Refugiados e inmigrantes comparten sus historias con el Obispo Michael Olson en Caridades Catolicas. (Foto NTC/Juan Guajardo)


FORT WORTH — El 27 de septiembre el Papa Francisco lanzó a nivel mundial la campaña de dos años “Compartir el viaje”, con el fin de promover encuentros con los migrantes, mientras se encontraba reunido con cientos de refugiados e inmigrantes en la Plaza de San Pedro.   

Esa misma tarde, el Obispo Michael Olson respondió a la llamada del Papa Francisco de dar la bienvenida y acoger al forastero al reunirse en Caridades Católicas de Fort Worth con emigrantes de cuatro países diferentes.

Según el Obispo Olson, “el Papa está preocupado especialmente de que perdamos de vista las historias humanas de los refugiados y que las personas no tengan un rostro, ni nombre ni voz cuando son agrupadas bajo el nombre de refugiados. Lo que está en juego es su sentido de pertenencia a una familia y su pertenencia a una comunidad”.

El obispo comentó que la hostilidad hacia los migrantes es alimentada por el miedo, la ignorancia y la apatía — todo lo cual podría ser aminorado a través de encuentros personales con los migrantes y los refugiados.

Le dijo a los migrantes: “Tenemos que continuar esta conversación dentro de la sociedad. . . para ayudar a que las voces de los demás sean escuchadas, para llevarlos adelante, porque hacen su aportación a la sociedad, pertenecen a la misma y son necesarios”.

En solidaridad con el Santo Padre, el obispo compartió el viaje con:

 

Domingo González, de México

Domingo y Flor Gonzalez

Después de trabajar por más de una docena de años en la construcción, Domingo González lanzó su propio negocio de servicios públicos subterráneos y ya tiene seis empleados. Su familia está también creciendo, tiene dos hijas y un hijo en camino. Sin embargo, González teme que su floreciente negocio y familia desaparezcan. Como uno de los “soñadores” en este país, teme que el programa DACA termine y que a él lo separen de su esposa y de sus hijos.

González llegó a los Estados Unidos de México con su familia cuando tenía 14 años. Al principio, la vio sólo como una gran nación, con personas extraordinarias y con más oportunidades para una vida mejor. Ahora se siente que no es bienvenido, incluso odiado.

“El Presidente y el Congreso y el resto del pueblo necesitan encontrar una mejor solución”, dijo González. “DACA no es sólo un permiso de trabajo, se trata de las vidas y las familias.”

 

Amani Stephane, de la República Democrática del Congo

Amani Stephane

Amani Stephane quiere que la gente sepa que los refugiados son contribuyentes. “Cuando se les da la oportunidad, devuelven a la sociedad”.

Nacido en la “tribu equivocada” de la República Democrática del Congo, Stephane creció con el rechazo y la discriminación, y cuando estalló la guerra civil, la intolerancia llegó a los asesinatos. Temiendo por su vida, dejó su trabajo como farmacéutico y junto con su esposa buscaron asilo en los Estados Unidos. Su primer trabajo en este país fue lavar la ropa en un hogar de ancianos.

Desde entonces, Stephane ha obtenido una maestría en salud mental. Él y su esposa son dueños de su casa, donde están criando a sus cuatro hijos. Él trabaja con los refugiados en Caridades Católicas Fort Worth y admira su capacidad de recuperación. Según Stephane, los refugiados llegan aquí en busca de seguridad y trabajan duro para establecerse y contribuir a su nueva comunidad.

 

Hussain Al Mftool, de Irak

Hussain Al Mftool, de Irak

Hussain Al Mftool era objeto de persecución porque trabajaba en Irak para una compañía internacional de comunicaciones que llevaba a cabo negocios con el gobierno de los Estados Unidos. Cuando sus hijos caminaban a la escuela, él los seguía de cerca para asegurarse de que no fueran secuestrados. Antes de conducir su coche buscaba debajo del mismo para ver que no había una bomba. No se sentía seguro en el mercado, porque “te conocen y saben dónde trabajas”.

La vida de Al Mftool pudo haber sido salvada gracias a su visa de Inmigrante Especial. Llegó en enero a Fort Worth con su esposa y sus dos hijos. Añadió que “ahora todo es posible”. Sus hijos están felices de poder jugar afuera y les va muy bien en el quinto y tercer grado.

Al Mftool le gusta su trabajo en un almacén al por menor, pero está muy emocionado de que en los Estados Unidos “cualquier persona puede estudiar”. Planea tomar clases en Tarrant County College el próximo semestre para obtener un grado de administración de negocios para poder realizar sus sueños “paso a paso”.

 

Ru Hta Dun, de Myanmar

Ru Hta Dun

Ru Hta Dun se ha enfrentado a enormes desafíos en su vida. Sobrevivir a la persecución en su tierra natal de Myanmar. Perder a su marido a causa de la malaria. Dejar a su hijo menor con su hermana cuando ella y su hija huyeron del país. Caminar por la noche hasta una comunidad de refugiados en Malasia. Vivir cuatro años con la preocupación de que cualquier recurso que tenían podía ser robado.

Sin embargo, su actitud es la de estar agradecida. Debido a la “bienvenida que recibió en América” hace ocho años se siente segura. Trabaja como administradora de casos del programa de reasentamiento de refugiados de Caridades Católicas Fort Worth.

Se hizo ciudadana de los EE.UU., compró una casa, su hija estudia Ciencia Aeronáutica en una universidad y recientemente obtuvo una licencia de piloto.

Dun dijo: “Los refugiados dejan todo lo que tienen. No es fácil comenzar una nueva vida en un nuevo país “.

Pero ella no lamenta su decisión de haber dejado a Myanmar hace 12 años.

“Espero una vida segura. Sueño con un futuro brillante para mis hijos. Y hoy, todos mis sueños se hacen realidad”.

 

FORT WORTH — El 27 de septiembre el Papa Francisco lanzó a nivel mundial la campaña de dos años “Compartir el viaje”, con el fin de promover encuentros con los migrantes, mientras se encontraba reunido con cientos de refugiados e inmigrantes en la Plaza de San Pedro.   

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