Las Hermanas Catequistas Guadalupanas (HCG) naturalmente responden al llamado del Papa

Por Jerry Circelli

Corresponsal

North Texas Catholic

9/3/2015

Hna. Diana Rodríguez, izquierda y Hna. Patricia González, derecha, en Nuestra Señora de Guadalupe en Fort Worth. Lia Trejo-Lom, al centro, ha servido como lectora, catequista y directora de grupo juvenil en Nuestra Señora de Guadalupe. Ella es una de muchas en la parroquia inspiradas por la alegría de las HCG . (Foto de Jerry Circelli)

FORT WORTH -- Al designar “2015 el Año de la Vida Consagrada”, el Papa Francisco exhortó a los hombres y mujeres religiosas que se han entregado a Dios, que respondan siendo alegres.

Esa invitación fue muy bien recibida por las Hermanas Patricia González y Diana Rodríguez, Hermanas Catequistas Guadalupanas (HCG), que sirven en la Diócesis de Fort Worth.

La Hna. Patricia dirige la formación de adultos y la educación religiosa en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en Fort Worth. La Hna. Diana fue nombrada recientemente directora del Centro de Cursillos de la Diócesis de Fort Worth.

Responder con júbilo al llamado de Dios viene naturalmente a las HCG porque está de acuerdo con el carisma de su orden. “Nuestras fundadoras nos pidieron ser sencillas y alegres en el servicio a los demás”, explicó la Han. Patricia. “Es parte de nuestro ser”, corroboró la Hna. Diana.

La Hna. Diana continuó, “Uno tiene que estar alegre porque está siguiendo a Jesús.  Él es una persona llena de júbilo, y eso es lo que uno le trae a la gente. En nuestra vida existe esa alegría porque lo tenemos a Él constantemente. Tenemos Eucaristía todos los días, tenemos capilla, tenemos nuestra meditación, oraciones—lo que digo, es que lo tenemos solo a Él.  Él es el centro de nuestras vidas”.

Originaria de Fort Worth, a la Hna. Diana también la atrajo la alegría en las Catequistas Guadalupanas que servían en la diócesis cuando ella iba a la Iglesia de Todos los Santos en los años setentas.

“Vi su trabajo, pero lo que llamó mi atención fue que ellas siempre estaban felices”, dijo la Hna. Diana. “Siempre estaban sonriendo.  Había cinco hermanas, y siempre estaban juntas.  Su felicidad y gozo me inspiraron”. 

En 1979 la Hna. Diana inició su formación con las HCG en su casa central en Saltillo, Coahuila, México y profesó sus votos perpetuos en 1989.

Después de servir a la Iglesia en México y en los Estados Unidos en Kansas, Oklahoma y Texas, la Hna. Diana regresó a su propia diócesis de Fort Worth en 2007.  En la Iglesia de  Nuestra Señora de Guadalupe, ella trabajó muy de cerca con la Hna. Patricia en la formación de adultos y en la educación religiosa. La Hna. Diana dijo que, al iniciar sus nuevos labores como directora del Centro de Cursillos de la diócesis, se enfocará en fortalecer los programas del Cursillo y en preparar a catequistas de habla Hispana.

Como la Hna. Diana, la Hna. Patricia también creció en Fort Worth y regresó por fin a su diócesis.  De hecho, Nuestra Señora de Guadalupe fue la parroquia de su juventud. La Hna. Patricia se unió a las Catequistas Guadalupanas en México en 2001 e hizo sus votos perpetuos en 2013.  Al igual que la Hna. Diana, ella se sintió atraída hacia las HCG que la precedieron.

“Lo que más me impresionó es que ellas conocían a la gente y estaban dedicadas a ella”, dijo la Hna. Patricia sobre las Catequistas Guadalupanas del lugar.  “Viendo hacia atrás, veo la similitud con el Buen Pastor que conoce sus ovejas y conoce sus necesidades”.
La Hna. Patricia dijo que aprendió de las otras en la orden “a enseñar a la nueva generación no tanto con lo que uno dice, sino con lo que uno hace”. Esa lección la inspiró. “Para mí ésa fue la gran motivación”, dijo la Hna. Patricia. “Así es como las hermanas actuaron conmigo, y yo pude ver cómo estaban ellas entregadas a su trabajo”.

La orden de las HCG fue fundada en 1923 por el Obispo Jesús María Echavarría y Aguirre en México. Él fue nombrado “venerable” por el Papa Francisco en febrero de 2014.  

“Es una de las grandes alegrías que tenemos”, dijo la Hna. Patricia del proceso que se sigue que significaría que su fundador algún día sea proclamado santo. 

La orden de las HCG está dedicada al trabajo de su fundador: la evangelización, la catequesis y la educación cristiana.  Las hermanas han servido localmente desde 1952, cuando la Diócesis de Fort Worth era todavía parte de la Diócesis de Dallas.  Actualmente las 140 hermanas de la orden sirven en México, en Oklahoma y en Texas.

“Se nos ha dado la oportunidad de entregar nuestras vidas a Dios como ellas lo hicieron en esos primeros días”, dijo la Hna. Patricia.  “Cada minuto es valioso, y cada mañana decimos en oración que todo nuestro trabajo es por Él.”


Hermanas Catequistas Guadalupanas (HCG) sirviendo en la Diócesis de Fort Worth 

Hna. Diana Rodriguez
Directora del Centro de Cursillos de la Diócesis de Fort Worth

Hna. Patricia Gonzalez
Directora de Educación Religiosa para Adultos; Nuestra Señora de Guadalupe en Fort Worth

 

 

 

Al designar “2015 el Año de la Vida Consagrada”, el Papa Francisco exhortó a los hombres y mujeres religiosas que se han entregado a Dios, que respondan siendo alegres.

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