Después de un año de discernimiento, 32 hombres expresan su deseo de continuar en el camino al diac

Por Joan Kurkowski-Gillen

North Texas Catholic

8/26/2016

Obispo Michael Olson con los 32 candidatos para el diaconado permanente. (Foto por Adrean Indolos / NTC)

 

Después de un año de estudio y discernimiento piadoso, 32 hombres, que aspiran a ser diáconos permanentes en la Diócesis de Fort Worth, fueron admitidos a la candidatura durante una Misa celebrada por el Obispo Michael Olson el 6 de agosto, en la Catedral de San Patricio.
Al ser llamados y cuestionados brevemente, los candidatos públicamente expresaron su deseo de ser ordenados diáconos y el obispo aceptó su declaración.

El rito de ascender a la candidatura es simple, directo, y subestimado, explicó el Obispo Olson en su homilía.

“El rito de recepción en la candidatura es realmente marcado por la sencillez de la fe, porque fe es lo que se requiere para oír el llamado y decir “sí”, él sugirió. “La fe empieza oyendo y escuchando a Jesucristo”.

Fiel y generoso servicio a Cristo y a su Iglesia trae consigo la preparación de mente y espíritu, así como una íntima y significativa conversión de corazón para amar al prójimo y poder entregarnos libremente a servirlo.

“La formación requiere la cruz—requiere rendir la voluntad propia y conformarse totalmente a Cristo como nos lo muestran San Esteban y San Laurencio—dos de los primeros diáconos y mártires en la vida de la Iglesia”, dijo el Obispo Olson. “No se equivoquen, todo se pierde al confundir el entusiasmo con el sólido, auténtico celo del discipulado”.

Julián Mendoza definió su tiempo como aspirante al diaconado como “cambiar de vida”.

“Ha sido estupendo—mucha oración, discernimiento, y escuchar al Señor, porque él es quien controla todo”, dijo el feligrés de Sta. Catalina de Siena mientras con su esposa, Mary, esperaba que empiece la Misa. 

Mendoza dice que hacer malabares con el trabajo, estudio, y responsabilidades familiares es un reto, “pero hasta ahora el Señor está haciéndolo funcionar”.

“Si tan solo nos abrimos al Señor, todo se resuelve”, el candidato al diaconado añadió. “He aprendido a no preocuparme por el mañana porque Él se encargará de ello”.

 

Las reuniones de estudio para los candidatos aumentarán de un sábado a dos al mes. También serán asignados a las parroquias y se espera que completen 15 horas de servicio a la Iglesia además de las 15 horas de ministerio a la comunidad cada mes.

La Orden de Diácono es un ministerio de servicio a la Palabra de Dios, los sacramentos de la Iglesia, y los actos heroicos de caridad. Los hombres, ordenados diáconos, representan a Cristo en el mundo y se espera que modelen la gracia, la justicia, la fe, y la compasión en la comunidad.

Además de ayudar con la vida sacramental en la parroquia, los diáconos visitan a los enfermos y recluidos en casa, son ministros voluntarios en la prisión, defensores de los marginados, y enseñan en varios programas de la parroquia. 

La clase del 2020 es el quinto grupo de candidatos diaconales capacitados en la Diócesis de Fort Worth. Los diáconos permanentes ordenados para la diócesis antes de 1989, recibieron su formación en la Diócesis de Dallas.

El Diácono James Bindel vino a la Misa el 6 de agosto para mostrar su apoyo a los futuros diáconos que conoció cuando enseñó en las clases de indagación y consulta.

“Es asombroso ver el entusiasmo de estos hombres y ver como su vida de oración y espiritualidad ha cambiado”, dijo el diácono que sirve en Nuestra Señora Reina de la Paz en Wichita Falls.

Pero, es solo el principio de la jornada, observó él.

“Estos hombres todavía tienen cuatro años de formación”, continuó Bindel. “No es cosa de un verano y ya eres un diácono. La preparación es larga. La Iglesia discierne y el hombre también”.

La diócesis está bendecida con un gran número de candidatos de alta calidad que son “ejemplo de liderazgo cristiano”, según Juan Rendón, director de formación de diáconos permanentes.

Después de un intenso año de reuniones mensuales, estudio general, oración, días de retiro, y reflexión en grupos pequeños, los hombres empezarán su específica formación teológica y litúrgica.

“El año pasado fue para discernir. Ahora, nuestra atención está en las Órdenes Sagradas”, agregó Rendón. “Nos reuniremos más seguido para formación intelectual, pastoral, y espiritual. El componente académico es más intenso”.

Los candidatos se entrenarán para la Proclamación de la Palabra y—si Dios quiere—recibirán el Ministerio de Lector el próximo verano. Además del intenso estudio de principios litúrgicos y tareas parroquiales, los hombres afinarán sus habilidades como ministros de la caridad.
“Ellos serán asignados a hospitales, a cuidado paliativo, a hogares de ancianos, y a  prisiones”, continuó Rendón. “Lo que el Papa Francisco llama la periferia de la existencia humana”.

 

Después de un año de estudio y discernimiento piadoso, 32 hombres, que aspiran a ser diáconos permanentes en la Diócesis de Fort Worth, fueron admitidos a la candidatura durante una Misa celebrada por el Obispo Michael Olson el 6 de agosto, en la Catedral de San Patricio

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