Dios atrapa las flechas en su trayectoria: Una explicación de las tres Indulgencias Plenarias

por Kiki Hayden

North Texas Catholic

4/6/2020

(Unsplash.com/Franck V.)


Imagínate una flecha que se lanza al blanco. Tú eres la flecha y Dios es el blanco.

El verbo griego para "pecado" es hamartánein; la misma palabra que se utiliza cuando el arquero lanza una flecha y “no da en el blanco". Cuando cometes un pecado grave, estás "perdiéndote el blanco" o alejándote de Dios. Si sigues yendo en la trayectoria equivocada, te estás perdiendo la vida eterna con Dios al alejarte de tu relación con Él. La Iglesia Católica Romana llama a esto el "castigo eterno".

Si quieres dar en el blanco, debes dejar de dirigirte hacia tus pecados y, con la gracia de Dios, apuntar tu flecha hacia el corazón del Señor. Alejarse de tus pecados es a menudo un proceso doloroso que requiere un viaje de purificación. Los pecados son eliminados a través del sacramento de la Reconciliación, pero el desorden y los efectos creados por el pecado aún pueden permanecer. La Iglesia Católica Romana llama a esto el "castigo temporal". La purificación del castigo temporal puede suceder en esta vida o en el purgatorio. Afortunadamente, Dios nos ama tanto que nos permite corregir nuestro récord, sin el sufrimiento que generalmente acompaña a la purificación, a través de las obras de piedad, penitencia, caridad o mediante una indulgencia.

No obstante, debes aceptar la nueva trayectoria de tu flecha. Dios nunca te obligará a amarlo. Si eliges no volver a apuntar tu vida hacia Dios, la Iglesia Católica Romana llama a esta elección el "pecado mortal sin arrepentimiento".

Imagínate a Jesús volando por el aire para tratar de ajustar la trayectoria de la flecha que va fuera de curso (que eres tú) hasta que se vuelva a dirigir directamente a Su Sagrado Corazón, que está lleno de misericordia. Ésta es la indulgencia plenaria o "plena". Es plena porque Él nos libera de todo el castigo temporal que nuestros pecados justifican. Es como una "infusión" de misericordia para que vuelvas a la dirección correcta, hacia la mejor relación que puedas tener con Dios.

La pandemia del coronavirus ha traído mucho sufrimiento, por lo que es un momento importante para recibir una nueva infusión de misericordia. Por eso es, que como lo afirma la carta pastoral del Obispo Michael Olson del 24 de marzo, el Papa Francisco ha impartido tres Indulgencias Plenarias Especiales durante estos "tiempos difíciles".

Por lo general, recibir una indulgencia implica la confesión sacramental, recibir la Sagrada Eucaristía y orar por las intenciones del Papa, y hacer una oración especial para aceptar la "infusión de misericordia" que se otorga para redirigir la trayectoria de tu flecha. Sin embargo, durante este tiempo de cuarentena, se pueden hacer algunos ajustes:

  1. Rezar un acto de contrición perfecta pidiéndole sinceramente perdón a Dios y resuelve.
     
  2. Hacer un acto de comunión espiritual, hacer la resolución de recibir la Eucaristía cuando sea seguro hacerlo después de que haya pasado la epidemia; asistir a Misa de forma remota; rezar el Rosario; rezar el Vía Crucis u otra devoción; o recitar el Credo, el Padrenuestro y pedir a la Santísima Virgen María que ore por nosotros.
     
  3. Orar por las intenciones del Santo Padre.
     
  4. Aceptar al Señor y esforzarse para ajustar la trayectoria de tu flecha y orar sinceramente para volver hacia Dios. Cada indulgencia tiene una oración especial.

Éstas son las tres formas de obtener estas Indulgencias Plenarias especiales. Trata de hacer una sola cada día, incluso si puedes recibir más de una. Estas indulgencias están también disponibles para las personas que han fallecido, por lo que, si has perdido a un ser querido, puedes orar para que esta indulgencia sea obtenida en su nombre para que puedan dirigir su flecha nuevamente hacia Dios.

  1. Cualquier persona que tenga el coronavirus y sus familias, cualquier persona en cuarentena (cuenta también, si está en su hogar) y los trabajadores de la salud: Ofrezcan esta prueba como un acto de fe en Dios y por amor al prójimo. Aquéllos que pueden recibir esta indulgencia también deben completar uno de los siguientes: unirse espiritualmente a la celebración de la Santa Misa a través de los medios como la radio, la televisión o el Internet; recitar el Santo Rosario; hacer el Vía Crucis; o al menos, recitar el Credo, rezar el Padre Nuestro y hacer una oración piadosa a la Santísima Virgen María.
     
  2. Cualquier persona que reza para que termine la epidemia; que ora por el alivio de los afligidos y la salvación de los que han muerto: visiten el Santísimo Sacramento y asistan a la Adoración cuando se pueda hacer de manera segura después que pase la pandemia; lean las Escrituras por 30 minutos; reciten el Santo Rosario; hagan el Vía Crucis o recen la Coronilla de la Divina Misericordia.
     
  3. Las personas al borde de la muerte y que hayan orado antes: todo lo que se necesita es un espíritu completamente desprendido del pecado. Eso cubre la confesión habitual, la recepción de la Sagrada Eucaristía y la oración por las intenciones del Papa. Se recomienda meditar ante el crucifijo o una cruz, pero no es obligatorio mientras rezas por esta indulgencia.

En un momento de tanto sufrimiento, podemos consolarnos con la infusión de misericordia extra especial que Dios nos concede a través de las indulgencias. Entonces, si tu flecha se dirige hacia algún pecado grave que te aleja del alcance de Dios, no te preocupes. Él se acerca a ti para ayudarte a ajustar tu rumbo y dirigirlo directamente hacia Su corazón, rebosante en misericordia.

Imagínate una flecha que se lanza al blanco. Tú eres la flecha y Dios es el blanco. El verbo griego para "pecado" es hamartánein; la misma palabra que se utiliza cuando el arquero lanza una flecha y “no da en el blanco". 

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