El papel del carácter en las elecciones de este año

Por el Padre Carmelo Mele, OP

North Texas Catholic

8/26/2016

Una vez se puso una frase particularmente notable encima del pizarrón del aula de nuestra primaria. Dijo: “El carácter es la vida dominada por el principio”.  Las palabras proveyeron enseñanza valiosa para cualquier persona destinada a tener responsabilidades en la madurez.

¿Qué es el carácter?
El carácter  refiere a la particularidad de un ser.  Una “r” y una “p” son caracteres de imprenta indicando sonidos distintos cuando están leídos con un vocal.  Personas con rasgos peculiares a veces son llamados “caracteres”.  Más interesantemente, el carácter es un juego de cualidades morales que cuentan qué tipo de persona uno es.  Se dice que una mujer tiene carácter si se conoce por la honestad, la bondad, y la fidelidad.  Se han formado estas virtudes por el esfuerzo diario para vivir según los principios de la rectitud.  Por supuesto, la persona puede tener un carácter malo mostrando los vicios más que las virtudes.  Pero dicho solo, el carácter sugiere la alta calidad moral.
Tener carácter es necesario para los líderes públicos.  Los legisladores y otros gobernantes deberían ser reconocidos como gentes de alta estima.  Pues, si ellos viven rectamente los demás serán inclinados a seguirlos.  Más importantemente, les hace falta el carácter bueno para resistir las tentaciones que acarrea la administración de la riqueza pública.  Si los políticos  aprovechan sus prerrogativas para el lucro personal, violarán el bien público.  

El liderazgo
Asociado con el carácter es el don del liderazgo.  Los oficiales públicos tienen que ser tanto efectivos como eficaces.  Eso es, tienen que ser capaces para producir resultados beneficiosos.  Tal capacidad necesita las virtudes de la justicia y la prudencia.  La justicia es el sentido fino de saber lo que requiere la gente para mantener la dignidad humana.  La prudencia es similarmente trascendente.  Le informa al líder de la cosa que se debería hacer en la situación indicada y le mueve a hacerla.   La política, que se ha llamado “el arte de lo posible”, es sólo la disposición de la prudencia en el área pública.  La experiencia siempre es útil para que se desarrolle la prudencia.

La evaluación de los candidatos
Al evaluar a los candidatos para los oficios públicos hoy en día, la gente generalmente quiere enterarse de sus perspectivas en las cuestiones controversiales.  Los interrogarán acerca de sus posturas sobre el control de armas, el aborto, etcétera, y votarán por aquellos cuyas posiciones más conformen a sus propias.  Por supuesto, la postura en las cuestiones más controvertidas es un criterio importante para determinar a quien se quiere votar.  Pero no es el único criterio, y en algunos casos no será ni siquiera lo más importante.   El carácter, la suma de la virtud moral del candidato, y el liderazgo también deben ser considerados.  El tener todos los valores correctos no va a avanzar el bien público si el político no es capaz de implementarlos en la vida pública.

El reto de este año
Este año los católicos enfrentan un reto más grande que lo  usual cuando voten para el oficio de la mayor importancia en la tierra.  Los caracteres de los candidatos de ambos partidos políticos han sido puestos en sospecha. Además, mientras las perspectivas de un candidato parecen corresponder a la doctrina social de la Iglesia, el otro tiene mucho más experiencia sirviendo al público. La situación ha causado a algunos ciudadanos pensar en estrategias para evitar votar por uno de los dos candidatos más prominentes. Si los votantes católicos van a votar por el uno o el otro, deberían considerar los factores mencionados aquí con la oración. Entonces, que voten por aquel candidato que piensan cumplirá más plenamente el bien público. 

Una vez se puso una frase particularmente notable encima del pizarrón del aula de nuestra primaria. Dijo: “El carácter es la vida dominada por el principio”.  Las palabras proveyeron enseñanza valiosa para cualquier persona destinada a tener responsabilidades en la madurez.

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