Msgr. Juan Rivero se retira despues de 43 años de servir fielmente a Cristo

Por Jerry Circelli

Corresponsal

9/3/2015

Msgr. Rivero, retirado después de 43 años en el sacerdocio, continúa ayudando donde lo necesitan. También planea pasar más tiempo con su familia y disfrutar la vida al aire libre. (foto de Jerry Circelli / NTC)

Msgr. Rivero se retiró en junio después de 43 años en el sacerdocio, 33 de ellos sirviendo a los fieles en la Diócesis de Fort Worth. Ahora reside en su casa cerca de Cleburne y tiene más tiempo para dedicarlo a sus intereses personales.Al acercarse el tiempo de otoño, Msgr. Juan Rivero planea encender su Dodge Ram, enganchar su gran casa rodante (RV) a la camioneta y, con sus tres perros, dirigirse afuera de la ciudad a disfrutar la vida al aire libre.

“Me gusta mucho acampar”, dijo Msgr. Rivero. “Pero en los últimos años no lo he podido hacer porque he estado realmente ocupado”.
“Acampar es confortable”, dijo con una risita el sacerdote retirado. “Me gusta disfrutar de la naturaleza y me da la oportunidad de caminar, leer, escuchar música y reflexionar”.

Msgr. Rivero también espera tomar un tiempo para visitar a su familia en México.

Fue en México, donde él nació, donde por primera vez sintió el llamado de Dios.

Cuando asistía a un retiro durante su primer año universitario, Msgr. Rivero dice que empezó a tener muchas preguntas acerca del sentido de la vida. “Solo pensé que la vida sería mejor para mucha gente si yo entraba al seminario. Estaba sintiendo el llamado al ministerio”.

Msgr. Rivero entró a los Legionarios de Cristo en 1963 en México, de donde sus estudios de formación lo mantuvieron lejos por 10 años.  En 1972 fue ordenado en la Pontifical Gregorian University en Roma.   

Mientras servía a la Iglesia en México, Msgr. Rivero tenía el deseo de usar su habilidad bilingüe para servir a los fieles en los Estados Unidos.  Entre las diócesis con gran necesidad de sacerdotes bilingües estaba la Diócesis de Fort Worth. 

En 1982 Msgr. Rivero fue incardinado a la diócesis y fue pionero en desarrollar importantes programas que aún continúan aquí.

El año en que Msgr. Rivero llegó a Fort Worth, el entonces Obispo Joseph P. Delaney le pidió que ayudara a desarrollar programas especiales para el recién establecido Centro de Cursillos en la diócesis. Al mismo tiempo, se le pidió establecer la Oficina diocesana del Ministerio Hispano, ministerio crítico que ha enriquecido las vidas de los fieles por varias décadas. 

Msgr. Rivero también sirvió respectivamente como párroco de las Parroquias de Nuestra Señora de Guadalupe en Fort Worth, de San Judas en Mansfield y de la Inmaculada concepción en Denton.

Del 2000 hasta el fin de junio 2015, Msgr. Rivero fue párroco de las Parroquias de Sta. Francisca Cabrini en Granbury y Sta. Rosa de Lima en Glen Rose. Fue el instrumento para la ayuda a las víctimas de los múltiples tornados que en 2013 barrieron toda el área de Granbury. Inmediatamente después de la catástrofe, él abrió las puertas del Centro Parroquial de Sta. Francisca Cabrini como albergue de emergencia mientras él y sus feligreses organizaban colectas de alimentos y ropa.

En 2012, bajo el Papa Benedicto XVI él recibió el título honorífico papal de monsignor. Fue uno de los cinco sacerdotes a quienes el entonces Obispo Kevin Vann vistió el manto y confirió el título de honor eclesiástico más tarde ese año.

Además de su trabajo en las iglesias en Granbury y Glen Rose, Msgr. Rivero, hasta su reciente retiro, también estaba sirviendo como Vicario para el Clero de la diócesis y como Dean del Deanato del Suroeste.

Ahora, a los 70 años y todavía lleno de energía, él tomó la decisión de retirarse cuando todavía puede dar el 100 por ciento a la Iglesia.  Él continúa celebrando Misas en Inglés y Español en las iglesias del área, y ayudando donde se le necesita.

Mirando el desarrollo de su vida religiosa que ha durado seis décadas desde que ingresó al seminario a principios de los sesentas, Msgr. Rivero compartió algunas de las recompensas que ha experimentado.

“El ministerio familiar ha sido siempre muy importante para mí”, dijo, explicando que él valora ayudar a la gente durante las alegrías, retos y tristezas que inevitablemente llegan en la vida. “En esos momentos es cuando su fe los guía y los sostiene”, dijo Msgr. Rivero.

En el transcurso de su ministerio, él dijo que, como otros sacerdotes, ve cómo la gente descubre el sentido de la vida. “El sentido de la vida es la fe de uno”, explicó. “Dios nos llama a la vida eterna, y Dios está con nosotros no importa qué. La fe de uno tiene que ser el cristal a través del cual uno ve su vida, sus problemas, sus penas, su felicidad y sus gozos.

“Ésa ha sido la recompensa más grande en mi vida—ayudar a la gente, darles apoyo espiritual y acompañarlos en su camino”.

 

Msgr. Rivero se retiró en junio después de 43 años en el sacerdocio, 33 de ellos sirviendo a los fieles en la Diócesis de Fort Worth. Ahora reside en su casa cerca de Cleburne y tiene más tiempo para dedicarlo a sus intereses personales.Al acercarse el tiempo de otoño, Msgr. Juan Rivero planea encender su Dodge Ram, enganchar su gran casa rodante (RV) a la camioneta y, con sus tres perros, dirigirse afuera de la ciudad a disfrutar la vida al aire libre.

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