Esperando al Niño Jesus

por Violeta Rocha

North Texas Catholic

12/19/2019

Joana Mireles, directora de educación religiosa de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, dirige a un grupo de niños vestidos como María, José y un ángel, durante una posada en la iglesia en Denton el 17 de diciembre. (NTC/Ben Torres)Joana Mireles, directora de educación religiosa de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, dirige a un grupo de niños vestidos como María, José y un ángel, durante una posada en la iglesia en Denton el 17 de diciembre. (NTC/Ben Torres)
Joana Mireles, directora de educación religiosa de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, dirige a un grupo de niños vestidos como María, José y un ángel, durante una posada en la iglesia en Denton el 17 de diciembre. (NTC/Ben Torres)


Observar y mantener vivas las tradiciones latinas dentro de la fe católica, ha sido esencial para “preservar y pasar la fe, sobre todo en la Navidad que es tan significativo para nuestra Iglesia”, asegura el Padre Alejandro Olivera, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe de Fort Worth.

Junto al adviento que comienza el 1 de diciembre, las parroquias y los hogares hispanos de nuestra diócesis observan con júbilo y prácticas de fe con gran arraigo como son las posadas, arreglo del Nacimiento Navideño y el acostar al Niño Jesús en las primeras horas del 25 de diciembre.

Colocar el nacimiento ó pesebre navideño simboliza que al igual que María y José todos nos estamos preparando para la celebración del nacimiento de Jesús, señala Virginia Rodríguez, Directora de Educación Religiosa en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.

Desde el mes de noviembre el Nacimiento Navideño ya se observa en el pasillo principal de las clases de educación religiosa, como forma de adelantarse al tiempo de receso de las vacaciones navideñas. “Muchos de nuestros niños son de herencia hispana, y ven el nacimiento en sus casas, pero es importante que también lo vean en la Iglesia, en sus clases de catecismo, y vean que el nacimiento no es sólo la dulce espera de María y José por Jesús, sino también es ver que los Reyes Magos llegaron de diferentes lugares a adorarlo, porque Jesús no sólo vino para algunas personas en específico, sino para todo el mundo”, apuntó Rodríguez y aseguró que se siente “contenta de decir que desde los niños de kínder hasta los jovencitos de 8vo. grado saben que el principal motivo de la Navidad es el nacimiento de Jesús, y no los regalos o las fiestas”.

Diana Borunda y Noel Underwood representan el viaje de María y José durante la posada celebrada en la fiesta navideña de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. (NTC/Ben Torres)Diana Borunda y Noel Underwood representan el viaje de María y José durante la posada celebrada en la fiesta navideña de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. (NTC/Ben Torres)
Diana Borunda y Noel Underwood representan el viaje de María y José durante la posada celebrada en la fiesta navideña de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. (NTC/Ben Torres)


La tradición del nacimiento nace con San Francisco de Asis, explica el Padre Olivera, “San Francisco se imaginaba el nacimiento de Jesús, pero quería contemplarlo con sus ojos y tuvo la inspiración de hacer una representación”, al explicar esta costumbre que comenzó con personas y animales vivos, y con el tiempo pasó a ser con figuras como lo conocemos ahora.

“Aunque simples, estas tradiciones son una forma de catequesis interactiva. Entra por los ojos y conmueve, entra en nuestra fe”, comparte el sacerdote originario de Oaxaca, México.

En la Parroquia del Inmaculado Corazón de María, la tradición de instalar el Nacimiento navideño estará a cargo del Padre Alejandro López Chávez, Vicario de la parroquia, que simulará este año, una ciudad pequeña con ríos, fuentes, milpas, animales, y María y José en la posada esperando al Niño Jesús.

Maricela Olvera, administradora general del Inmaculado Corazón de María, señala que como hispanos, estas tradiciones, dan identidad cultural a las nuevas generaciones de herencia hispana, al tiempo que le revive recuerdos de sus padres, pues “tenemos una espiritualidad religiosa muy profunda y somos mucho de símbolos, de cosas visuales. Sentimentalmente te transporta a la familia, a esas raíces de fe, a la fe que te enseñaron de niña”, asegura quien es originaria de Guanajuato, y llegó a Estados Unidos en su adolescencia.

Las nueve posadas son también representaciones. Se trata de una novena que, junto con el Adviento, nos invita a reflexionar.

“Caminamos en comunidad, cantando y siguiendo a María y José y tocando en diferentes puertas de la parroquia, y finalmente la última estación la hacemos en las puertas principales de la Iglesia, y ahí se le abre las puertas a Jesús”, dijo el Padre Olivera y explicó que en Nuestra Señora de Guadalupe, las posadas se realizan en la parroquia desde el 2015 y se comienza con el Rosario, seguido de la Santa Misa y después la posada. 

Chocolate caliente, bolsas con dulces y fruta conocidos como “bolos” ó “aguinaldos” para los niños, además de romper la piñata que simboliza romper el mal, crea un ambiente festivo para la Posada, siempre recordando que “a quien celebramos es a Jesús”, apunta Mónica Carrera, del Ministerio de Matrimonios.

Aunque lleva más de tres décadas viviendo en los Estados Unidos, “no olvidamos nuestras tradiciones”, aseguró Carrera, originaria de Chihuahua y quien ha sido feligrés de Nuestra Señora de Guadalupe por más de 25 años.

La Hermana Diana Rodríguez, Directora del Centro de Formación Diocesano, comenta que en diferentes parroquias de la Diócesis de Fort Worth se observan las Posadas y dice que motiva a que los niños “también conozcan y aprendan, pues las Posadas reflejan la alegría de que ya viene nuestro Salvador”.

El nacimiento se ve frente al palacio presidencial en Brasilia, Brasil, 18 de diciembre de 2019. (CNS/Adriano Machado, Reuters)El nacimiento se ve frente al palacio presidencial en Brasilia, Brasil, 18 de diciembre de 2019. (CNS/Adriano Machado, Reuters)
El nacimiento se ve frente al palacio presidencial en Brasilia, Brasil, 18 de diciembre de 2019. (CNS/Adriano Machado, Reuters)


Ella misma recuerda que de niña, año tras año en su Parroquia de Todos los Santos en Fort Worth, los sacerdotes Clarecianos organizaban a la comunidad para celebrar Las Posadas, “recuerdo que participaba mucha gente…hacía mucho frío, hasta nieve, y era muy bonito cantar sobre la escarcha, se sentía la presencia de Jesús”, narró alegre.

La Hna. Rodríguez, nacida en Dallas, de descendencia hispana, señala que fue dentro de su apostolado con las familias hispanas, donde conoció la tradición de Acostar al Niño Dios. Una tradición mayormente se realiza en las casas, durante el festejo de Noche Buena. Dando las 12:00 a.m. del 25 de diciembre se arrulla al Niño Dios en medio de cantos y rezos. Algunos lo colocan en una canasta con dulces o colaciones a su alrededor, que toman al pasar a darle un beso, para luego acostarlo en su pesebre.

“Es esa alegría de que tras la preparación del Adviento, ese día es que nace Jesús. En muchas de las parroquias hispanas el 25 de diciembre en la Misa, se va a adorar al Niño; así como pasamos a recibir la comunión, así pasamos a besar al Niño Dios…recordando que Dios se hizo hombre y vino para nosotros”, dijo la religiosa de la orden de las Hermanas Catequistas Guadalupanas.

Recordemos también que litúrgicamente la Navidad es del 25 de diciembre al 6 de enero que es el día de la Epifanía, dijo agregando que “otra tradición latina es dejar al Niño Jesús en su pesebre hasta el 2 febrero que se cumplen los 40 días, y que conocemos como el Día de la Candelaria, que es la presentación del Niño Jesús en el templo”.

Todas estas prácticas son “una riqueza de la cultura hispana porque es tradición popular, pero nos lleva a lo espiritual…como hispanos, nuestra fe no se termina, y recalcó que la Natividad de Jesús vino a alegrar al mundo”, afirmó.

Observar y mantener vivas las tradiciones latinas dentro de la fe católica, ha sido esencial para “preservar y pasar la fe, sobre todo en la Navidad que es tan significativo para nuestra Iglesia”, asegura el Padre Alejandro Olivera, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe de Fort Worth.

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