Mirar de Nuevo

Por Matthew Cadden-Hyde

North Texas Catholic

1/8/2019

José y Maria, por Everett Patterson


No obstante, en medio de esto, me ha ayudado una obra de arte del dibujante de cómics Everett Patterson. La pieza, titulada “José y María”, representa a María y José como una joven pareja hispana varada en el estacionamiento de un motel de mala muerte, y la luz despiadada de un cartel que dice “No hay vacantes” y que resplandece impasiblemente detrás de ellos. Su estrella es neón, sus halos son anuncios y las palabras de los profetas están garabateadas en el costado de un teléfono público.

Es una pieza fantástica, y se ha convertido en un icono para mí. Al contemplar la imagen, puedo descubrir una nueva forma de ver la historia, especialmente cuando se une a la historia de “Cry of a Tiny Babe” (Llanto de un pequeño bebé) de Bruce Cockburn. Me recuerda que María y José eran personas reales, que soportaron peligros y dificultades, que la primera Navidad tuvo lugar en la carne y la sangre, la madera y la piedra, y no una realidad espiritual alternativa que no fuera tocada por el mundo que la rodeaba.

Me gusta pensar que, a la vuelta de la esquina, hay un tanque en el que los personajes de “Fairy tale of New York” (Cuento de Hada de Nueva York) se cantan unos a otros. Debo recordar que la Navidad se abre paso en la historia y en nuestras vidas.

Sin embargo, tenemos que hacer espacio para eso. En su blog, Patterson señala que la perspectiva de la imagen está diseñada para hacernos ver la escena de forma remota, como si estuviéramos caminando por el otro lado de la calle, o pasando sentados cómodamente en nuestro automóvil. Vemos a José y María, atrapados afuera del motel bajo la lluvia torrencial, pero no nos incumbe. Seguimos caminando, conduciendo; somos cómplices de los dueños desdeñosos de la posada.

Resulta fácil alejarse luego de la historia, olvidar que la encarnación no sucedió sólo hace 2,000 años en un remanso del Medio Oriente, sino que es una realidad presente y actual. Dios todavía está con nosotros; Jesús sigue siendo Emmanuel. Si la Navidad no es más que una conmemoración histórica, entonces no tiene más poder que el Día Nacional de la

Hamburguesa. Pero eso no es cierto, ¿verdad?

Mire la foto otra vez. Mire los pies de los personajes, mire entre las latas de cerveza y los periódicos desechados y los grafitis que hablan de la Palabra que se hizo Carne. Hay un pequeño retoño que emerge de una grieta en el pavimento, una nueva vida que surge más allá del concreto gris. Ese retoño está lleno de luz y vida y está creciendo en el corazón de una escena, que de otra manera podría aparecer sin esperanza. La imagen tiene resonancia bíblica, pero realmente no necesitas saber eso para entender que el pequeño retoño que se abre camino desde el suelo representa una esperanza que brota en la desesperación de la vida, una esperanza que se abre paso, incluso cuando no hay lugar en la posada. 

Ha sido un año difícil, un año marcado por la pérdida y el dolor, y el mundo parece estar cambiando y mutando en formas y sucesos que aún no comprendemos. El establo en Belén puede sentirse lejano y como algo que sucedió hace mucho tiempo. He querido ir allí, pero las noches han estado tan nubladas que no puedo ver la estrella.

En realidad, no necesitamos ir a Belén, porque Dios está con nosotros aquí y ahora; Él está con la pareja sin hogar que se halla en el estacionamiento, Él siente el frío de la lluvia, ha experimentado nuestra preocupación, nuestro estrés y nuestra desesperación. Él sabe todo esto porque ha estado ahí y lo ha sufrido en su propia carne y por eso, se dirige a nosotros y nos dice “no tengan miedo”. Y esa afirmación no fue fácil de ganar: viene de haber sido puesto en un pesebre de recién nacido y luego, 33 años después, al ser clavado en una cruz de madera tosca.

Así que este año, José y María me recuerdan que no se trata de la conmemoración de la Navidad, sino de su inmediatez. Se trata de confiar, no en la historia, sino en el presente, en la relación. Y esa confianza puede que no sea más grande que un pequeño retoño que se escabulle a escondidas en un gran mundo malo, pero aún necesita ser nutrida, y necesita todavía protección, mientras que nuestras esperanzas y temores se cruzan en la historia de la Navidad y el Dios que nació en Belén y que vive con nosotros hoy.

Se me hace muy difícil creer que la Navidad ya casi está aquí; ha llegado demasiado repentinamente este año. El Adviento se ignora debido a las mil y una cosas a las que se escucha más que a los villancicos. Algo se ha perdido y ha sido difícil vislumbrar a Belén en el horizonte.

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