Sencilla pero vehemente pregunta puso al P. Matthew Tatyrek en camino al sacerdocio

por Joan Kurkowski-Gillen

North Texas Catholic

6/9/2016

El Padre Matthew Tatyrek sonríe cuando él y sus compañeros sacerdotes son llamados a pararse ante el altar durante la ordenación. (Foto por Juan Guajardo / NTC)

FORT WORTH — Algunas veces el más simple comentario puede llegar al alma y cambiar una vida.

Cuando el Padre Matthew Tatyrek asistió al Día Mundial de la Juventud en Alemania en 2005, él no tenía idea que una pregunta, hecha por uno de los cardinales, pondría su futuro en una trayectoria que conduciría a su ordenación como sacerdote para la Diócesis de Fort Worth el 21 de mayo en la Catedral de San Patricio.

“En ese tiempo, yo estaba buscando una comisión en la Fuerza Aérea de los E. U. a través del programa ROTC. Yo deseaba una carrera como abogado JAG (Funcionario del cuerpo jurídico militar)”, admite el P. Tatyrek, quien cursaba el segundo año en Angelo State University cuando viajó a Colonia, Alemania.

El nativo de Vernon estaba entusiasmado por asistir a la reunión internacional con el ministro juvenil de su parroquia—la Sagrada Familia de Nazaret—y ver al Papa Benedicto XVI en su primer importante evento apostólico desde que inició su pontificado. Durante sus seis días en Alemania, hubo varias pláticas y liturgias con obispos y cardenales, pero una fue sobresaliente.

“Antes de la bendición final, el Cardenal Theodore McCarrick, [entonces] Arzobispo de Washington, D.C., señaló a todos los sacerdotes concelebrando la Misa con él y le preguntó a los hombres jóvenes en la multitud, ´¿cuántos de ustedes van a estar sentados con ellos?´”, recuerda el P. Tatyrek. “Recuerdo que me impresionó la fuerza de sus palabras, y el reto permaneció conmigo. 

Criado en un firme hogar católico, la experiencia de estar rodeado por la Iglesia universal atrajo al P. Tatyrek más profundamente a su fe. Pero en lugar de hablar con el director de vocaciones, Tatyrek se transfirió a la Universidad Tecnológica de Texas e ingresó al programa ROTC del ejército de los E. U., y se involucró más con su comunidad parroquial.

“Empecé a ir a Misa diariamente y a recibir el Sacramento de la Reconciliación más frecuentemente”, dice el católico de nacimiento, describiendo las pequeñas formas en que su rutina diaria cambió. “Realmente empecé a involucrarme en los ministerios”.

Cuando las actividades voluntarias del P. Tatyrek causaron que pasara más tiempo en la parroquia que cumpliendo con sus responsabilidades del ROTC, él dejó este programa. Con la ayuda de un pequeño grupo de hombres de fe en el campus, el P. Tatyrek empezó a discernir seriamente su llamado al sacerdocio o a alguna otra clase de ministerio ordenado en la Iglesia.

“En mis conversaciones con estos hombres, yo pude hablar acerca de asuntos de fe y oración, y compartir hacia donde me estaba guiando el Señor”, él explicó.

Después de años de discusiones y discernimiento el estudiante universitario decidió ingresar al seminario al recibir su licenciatura del Tecnológico de Texas en 2009.

“Cuado le dije a mi mamá, a mi papá, y a mi hermano [Aaron] que quería probar el seminario, ellos me apoyaron”, dijo el P. Tatyrek. “Su nivel de apoyo solo puede nacer de la seriedad con que ellos toman su propia fe”.

El estímulo también vino de su primo materno, el Padre Edmundo Paredes, sacerdote en la Diócesis de Dallas.

“Él siempre ha sido parte importante en la vida de mi familia, así que estábamos acostumbrados a una presencia religiosa”, continuó.

Después de dos “hermosos” años en el Seminario de la Santísima Trinidad, donde fortalecieron su vocación, el joven seminarista fue enviado al Colegio Pontificio Norteamericano en Roma.

Antes que el P. Tatyrek fuera ordenado al diaconado transitorio en su parroquia en julio pasado, él pasó un año pastoral trabajando en la Parroquia de la Inmaculada Concepción en Denton y con el párroco de la iglesia, el Padre Tim Thompson. Esa experiencia le enseñó cómo integrarse a la vida parroquial.

“Poder verme vivir con alegría la vida de un sacerdote es mi más grande tesoro de ese año”, dice el sacerdote. “Durante mi año pastoral, el Señor verdaderamente me dijo que esto era algo que Él quería que yo hiciera con mi vida”.

Después de años de discernimiento y preparación, el P. Tatyrek celebró el capítulo final de su jornada vocacional—la ordenación—con su familia, amistades, y la Iglesia en Fort Worth.

“Estoy listo para empezar mi vida como sacerdote”, dijo con entusiasmo el P. Tatyrek. “Durante los últimos siete años, mi vocación se ha vuelto más clara. Solo quiero responder con mucho agradecimiento por haber sido llamado al sacerdocio”.

Y ¿Qué pasó con su sueño de ser un abogado?

“Bien, estoy estudiando la ley”, dice riendo, “Pero es la ley canónica”.

FORT WORTH — Algunas veces el más simple comentario puede llegar al alma y cambiar una vida.

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