El clero y los fieles responden a los desafíos del COVID-19 con fe, amor e innovación

Por Mary Lou Seewoester

North Texas Catholic

4/22/2020

El Obipso Michael Olson y los sacerdotes de la Diócesis comenzaron a celebrar la Misa sin la presencia de los fieles para reducir el contagio del coronavirus. (NTC/Juan Guajardo)


FORT WORTH — Los bancos han estado vacíos en cada Misa de cada parroquia de la Diócesis de Fort Worth desde el 19 de marzo, lo que nos demuestra que la Iglesia local en el Norte de Texas no es inmune a los efectos del virus COVID-19.
Los sacerdotes de las parroquias han estado celebrando sus Misas dominicales y diarias, con la asistencia de un diácono y/o acólito, pero sin la presencia de los fieles (sine populo).

Por una semana las parroquias hicieron los arreglos necesarios para que los fieles pudieran recibir la Sagrada Comunión de los Ministros de la Eucaristía, fuera de la iglesia al terminar de celebrarse la Misa. Los feligreses esperaban en sus carros hasta que un ujier les ordenaba acercarse a la iglesia, uno a la vez, para recibir la Eucaristía en la mano solamente.
Durante una semana se siguió ofreciendo el sacramento de la Reconciliación en el confesionario y también la Adoración Eucarística.

Sin embargo, la orden de ‘quedarse en casa’ emitida por los funcionarios de la ciudad y el condado de Tarrant el 24 de marzo requirió que el Obispo Olson suspendiera las Confesiones, la Adoración Eucarística y la recepción pública de la Sagrada Comunión. Las parroquias se adaptaron nuevamente y decidieron seguir celebrando las Misas sin la presencia de los fieles y a celebrarlas en línea.

“La Eucaristía es la fuente y la cumbre de la vida cristiana”, declaró el Obispo Michael Olson en su Carta Pastoral del 18 de marzo. “La Eucaristía es lo que nos une con la Iglesia triunfante en el cielo, la Iglesia militante y la Iglesia sufriente”.
La Diócesis comenzó el 22 de marzo a transmitir en vivo la Misa dominical de las 11 a.m. celebrada por el Obispo Olson en la Catedral de San Patricio en el sitio web diocesano, fwdioc.org.

El Obispo Olson alentó también a las parroquias a transmitir las Misas en vivo siempre que sea posible y a rezar el Acto de Comunión Espiritual en voz alta durante la Misa. Para el siguiente fin de semana, casi todas las parroquias con la capacidad tecnológica adecuada comenzaron a transmitir en vivo la Misa dominical.

La donante Loretta Endres habla con los voluntarios guardando una distancia segura mientras Caridades Católicas de Fort Worth recoge donaciones de alimentos y pañales en su empaque, y toallitas desinfectantes para ser distribuidos a las personas afectadas por la pandemia del COVID-19. (NTC/Rodger Mallison)

LA IGLESIA EN EL TIEMPO DE CRISIS DEL CORONAVIRUS
La Diócesis ya había comenzado a adaptarse a la temporada de gripe para el 10 de enero al ofrecer la exención de la obligación dominical a cualquier persona que estuviera enferma o fuera susceptible a la enfermedad (mayores de 60 años o con un problema de salud crónico o subyacente), y a los que atienden y cuidan a las personas vulnerables. El Obispo Olson suspendió el ofrecimiento de la Preciosa Sangre durante la Comunión y el tomarse de las manos durante la Misa.

A medida que se desarrolló la amenaza del COVID-19, y siguiendo las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por siglas en inglés) y las agencias locales de salud pública, que cambiaban casi a diario debido a la propagación y la gravedad del virus, la Iglesia local respondió de nuevo para proteger a los fieles, mientras descubría nuevas formas de satisfacer sus necesidades espirituales, físicas y educativas.

“Nuestras necesidades espirituales, así como nuestras otras necesidades esenciales, no disminuyen durante un momento de crisis. De hecho, nuestras necesidades espirituales se vuelven aún más prominentes”, dijo el Obispo Olson en una de sus cartas pastorales.

Las escuelas católicas comenzaron las clases en línea para sus alumnos, y al mismo tiempo, los planteles escolares fueron desinfectados y limpiados minuciosamente. Las parroquias suspendieron temporalmente sus clases de formación en persona y todos los eventos de ministerio grupal se cancelaron o se trasladaron a plataformas en línea.

Para el 13 de marzo, las agencias de salud locales habían limitado el tamaño de cualquier reunión de grupo a 250 personas. En lugar de suspender por completo la celebración pública de las Misas, como lo habían hecho otras diócesis, los sacerdotes, diáconos, el personal de la parroquia y los laicos trabajaron incansablemente el 14 y 15 de marzo para implementar la directiva del Obispo Olson de continuar las Misas de fin de semana, pero limitadas a no más de 250 personas en la iglesia.

Todos colaboraron para desinfectar la iglesia después de cada Misa y se eliminó el uso de los himnarios y los programas de la liturgia en las Misas. Una vez que el número de personas llegaba a 250, el resto de los fieles se dirigía a otro lugar de los campus parroquiales para una Misa adicional o la Celebración Dominical en Ausencia de un Sacerdote.

Para el día de San Patricio, los voluntarios acordonaron filas alternas de los bancos para mantenerlos vacíos y colocaron también carteles en los bancos abiertos que indicaban cuántas personas podían ocupar ese banco.

El Diácono Walter Stone, jefe de personal de la Catedral de San Patricio, explicó que todas menos dos de las puertas de la iglesia estaban cerradas, y los ujieres contaban a los fieles según entraban. Debido a que varios sacerdotes sirven en San Patricio, se comenzaron a celebrar Misas adicionales en el salón parroquial después de la Misa programada regularmente.
A lo largo de la Diócesis, un proceso similar permitió que los feligreses asistieran a Misa mientras mantenían una distancia social segura.

“Hicimos esto porque queríamos darles a los fieles la mayor oportunidad posible de congregarnos para la celebración Eucarística mientras cumplíamos con las directivas civiles”, dijo el Diácono Stone.

Para el momento en que se puso en vigor la orden de “quedarse en casa” el 24 de marzo, los párrocos y el personal de la parroquia ya habían comenzado a buscar formas de continuar la formación religiosa y de comunicarse en línea con los fieles a través de Zoom, YouTube, Flocknote u otras plataformas virtuales.

Tim Brennan, Director de Educación Religiosa de la Parroquia de St. Elizabeth Ann Seton de Keller, utiliza Zoom para las reuniones, las clases y las oraciones grupales con los niños, jóvenes y adultos.

Brennan señaló que la Parroquia de St. Elizabeth Ann Seton tiene 37 adultos y niños que se están preparando a ser bautizados este año, por eso él continuó en línea con las clases de formación del Rito de Iniciación Cristiana de Adultos. Él envía los materiales de las clases y los enlaces de los videos y se reúne virtualmente con los catecúmenos para la discusión en grupo.     

“Nuestra esperanza es encontrar una manera de prepararlos a todos utilizando cualquier recurso que podamos encontrar en línea”, dijo. Entonces, cuando se termine la orden de quedarse en casa, “podremos llevar a todos a la pila bautismal, y a la Confirmación y la Primera Comunión”.

Ricky Shoop, Director del Ministerio de Jóvenes de la Parroquia de St. Elizabeth Ann Seton, ha estado utilizando Zoom y YouTube para continuar reuniéndose con los grupos de escuela intermedia y secundaria los domingos por la noche.

También se reúne virtualmente con muchos de sus estudiantes a las 3 p.m. diariamente para rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

Todas las familias de los estudiantes que cursan los grados K-6 recibieron los materiales necesarios para continuar la formación de fe de sus hijos en el hogar. Algunos catequistas voluntarios se contactaron con las familias por correo electrónico, Flocknote o por teléfono, mientras que otros enviaron videos o utilizaron Zoom para conectarse. El personal de la Parroquia de St. Elizabeth Ann Seton también comenzó a llamar a todas las familias que participan de la educación religiosa desde el nivel preescolar hasta la escuela secundaria.

“Queremos asegurarnos de que las familias están bien”, dijo Brennan. “Queremos que se den cuenta de que la parroquia todavía está allí para ayudarles y que estará allí cuando esta situación termine”.

“No sólo estamos llevando información”, agregó. “Se trata de hacer un acercamiento a las personas”.

La Diócesis de Fort Worth y las parroquias llevan cabo cursos de formación, Rosarios y clases de preparación sacramental por video conferencias.  (NTC/Juan Guajardo)

En la Comunidad Católica de la Universidad de Texas en Arlington hay siete estudiantes que reciben formación para el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos impartida por Jeff Hedglen, Director del Ministerio Universitario del campus de UTA.
Comentó que el programa de estudios en línea comprende enlaces directos que contienen artículos sobre cada tema. Los estudiantes leen los artículos antes de reunirse con él en una conferencia en línea para discutirlos.

“Siempre están dispuestos a hacer preguntas y luego tenemos una buena conversación sobre esos temas”, dijo Hedglen.
En la Catedral de San Patricio, el Diácono James Crites usa Zoom, no sólo para la preparación del Bautismo, sino también para ayudar a preparar las parejas para el sacramento del matrimonio.

“Es como si tuvieras una lámina de vidrio frente a ti y ellos están al otro lado del vidrio; por lo que estamos prácticamente el uno con el otro”, dijo. 

Los padres en la clase de preparación para el Bautismo “han respondido con agradecimiento, pues temían que tuvieran que posponer el bautismo de sus hijos”, agregó.

El Diácono Crites también se reúne virtualmente con parejas para la preparación del sacramento del matrimonio.
Marlon De La Torre, Director de Evangelización y Catequesis de la Diócesis, dijo que todos los cursos de preparación matrimonial y de formación para el enriquecimiento de la familia están disponibles en línea.

“Podremos hacer toda la preparación para el matrimonio en este entorno virtual”, el Diácono Crites comentó. “Preferimos en persona, pero estamos encontrando una manera de utilizar la nueva tecnología para permanecer virtualmente presentes y unidos, y realizar lo que se necesita lograr”.                    

Además de la preparación sacramental en línea, el Padre John Robert Skeldon, rector de la Catedral de San Patricio, ha trasladado su estudio semanal de las lecturas de la Misa dominical al sitio web de la parroquia y ha agregado un “Fireside Chat” (conversación) en vivo en línea los lunes por la noche.

En la Parroquia de Nuestra Señora Reina de la Paz de Wichita Falls, el Diácono Jim Bindel utiliza ahora FaceTime para reunirse con las parejas comprometidas y Zoom para la formación del Rito de Iniciación de Cristianos. La parroquia tiene siete adultos y ocho niños que se están preparando para RICA.

El Diácono Bindel sugiere que los fieles aprovechen su tiempo en la casa para recitar el Rosario, rezar la Coronilla de la Divina Misericordia, leer las Sagradas Escrituras y hablar sobre ello con sus hijos.

Pero, sobre todo, recordó que: “No hay que temer”.

“Dios está a cargo de todo esto”, agregó. “A pesar de que le damos vueltas al asunto en nuestras cabezas, su plan es mucho mayor de lo que podemos comprender. Sólo tenemos que poner nuestra esperanza en Dios”.

“Además, debemos estar agradecidos en medio de todo, incluso en esta pandemia”, añadió. “Dios puede convertir cualquier cosa adversa en algo bueno para Sus fines”.

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